Amenaza de bomba en la Municipalidad

Ayer por la mañana se produjo la evacuación del edificio municipal por parte de efectivos policiales y de los bomberos locales.
Una amenaza de bomba recibida ayer, cerca de las 9, mediante una llamada telefónica a la Comisaría 42 de Tartagal, obligó a que funcionarios, empleados y obreros debieran desalojar el edificio ubicado en la intersección de las calles Belgrano y San Martín, a pocos metros de la dependencia policial.

La amenaza fue recepcionada en la Comisaría 42 y mediante la misma se advertía la presencia de un artefacto explosivo en la casa municipal de la segunda ciudad de la provincia.

En forma inmediata, personal policial y de bomberos de la misma fuerza se trasladó al lugar para revisar -dependencia por dependencia-si se encontraba algún objeto extraño. Luego de una hora y media de búsqueda los efectivos no pudieron encontrar ningún elemento fuera de lo común, por lo que todos los trabajadores fueron autorizados a ingresar nuevamente a las distintas oficinas municipales.

Eduardo Leavy, coordinador de la comuna y hermano del intendente, consideró que pudo haberse tratado "de una broma de mal gusto, pero por lógica, al ser advertidos por los efectivos policiales, desalojamos todas las oficinas.

Evidentemente había alguna intencionalidad porque nada se encontró luego de la minuciosa requisa realizada por los bomberos, pero no podemos aventurar ninguna hipótesis".

En momentos en que la policía recibió la llamada el jefe comunal, Sergio Leavy, y otros funcionarios encabezaban un acto que se llevaba a cabo en el canchón municipal, mediante el cual se entregaron 50 pensiones a madres de 7 hijos y a discapacitados, acto que tuvo que ser suspendido y trasladado. La entrega se reanudó en una oficina que pertenece también a la administración municipal, pero que está ubicada frente al canchón, sobre calle Belgrano.

Si bien el episodio de ayer podrá ser fácilmente olvidado por los empleados municipales o pasará a engrosar la lista de anécdotas del personal, cabe recordar que en Tartagal el edificio municipal fue incendiado y saqueado en dos oportunidades, cuando turbas enardecidas de piqueteros asolaron la ciudad en los años 2000 y 2001.

Seguramente este antecedente, más la conciencia de cumplir con el deber, llevó al personal policial y de bomberos a desalojar con la debida urgencia y el mayor orden posible las dependencias municipales, que están ubicadas en pleno centro comercial de Tartagal y a poco más de 100 metros de la plaza principal.

Otros funcionarios consultados por este medio prefirieron no emitir opinión respecto del episodio vivido ayer por más de un centenar de personas, aunque dejaron traslucir su desconfianza respecto de las intencionalidad del hecho.

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