Las ambiciones políticas

Por: Ricardo Kirschbaum

Kirchner no cree en encuestas que tengan resultados que no señalen sus sólidas posibilidades de triunfo en octubre. Las que están circulando hoy, a casi ocho meses del comicio, lo ubican primero pero en un promedio inferior al histórico, con grandes diferencias entre los porcentajes en los dos primeros cordones de la Provincia y el interior bonaerense, donde obtiene el peor registro.

El ex presidente tiene sus propios números y, por supuesto, no se conforma con ese 24% de promedio. Que hoy sea el más votado, por encima de Sergio Massa que es el kirchnerista mejor rankeado después de Néstor en la Provincia, no lo pone a salvo en la proyección de la crucial elección. Es posible que algún encuestador ya se haya quedado sin trabajo por llevar a Olivos números que no se compadecen con los que Kirchner dice tener por olfato o porque algún organismo de inteligencia le acerca diariamente.

Ha puesto toda su atención en la alianza que intentan plasmar Solá con De Narváez, con Macri operando de demiurgo, un papel en el que el jefe de Gobierno no se siente cómodo.

De Narváez ha dicho: elecciones internas para definir quién será el primer candidato a diputado. Solá no lo ha dicho pero cree que Macri en esta etapa lo necesita más a él que a De Narváez; luego quiere ser candidato a Presidente, algo que Macri también ambiciona. Como se ve, es todo ambición y política, algo que Macri ha dicho que detesta. Cuando se trata de una necesidad propia, hay principios que comienzan a subordinarse. Sea como fuere, el trío preocupa a Olivos porque disputa la base peronista. Como Kirchner no cree que ya tiene picado el boleto, lo que en la jerga peronista quiere decir que el 2011 es infranqueable para él, seguirá en sus trece.

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