El amayismo marcó la cancha en el Concejo

Durante la asunción de la mesa de autoridades del cuerpo deliberante hubo demostraciones de fuerzas y tres concejales no concurrieron. El legislador Amado (estaba a cargo interinamente del PE) le tomó juramento a Cano. Amaya y el diputado Alfaro fueron vitoreados.
Parecía un partido de fútbol a cancha llena. Había simpatizantes dentro y fuera del Concejo Deliberante. Cada sector movilizó a su propia gente. Había grupos aliados del concejal Ramón Santiago Cano apostados en la esquina de Monteagudo y San Martín. También algunos aliados del concejal Javier Morof se ubicaron el hall del edificio. Pero dentro del recinto de sesiones, como en una platea VIP, se instalaron los seguidores del amayismo. Este último grupo estalló en un grito de festejo, cuando ingresó el diputado nacional, Germán Alfaro. "Olé.. olé... olé ...olé Germán... Germán", cantaban. Lo hacían con tanta euforia, que algunos se subieron a las butacas como si estuviesen en una tribuna popular.

En medio del bullicio, el opositor Claudio Viña (FR), hacía señas como que no entendía lo que cantaban. "¿Qué dicen?", preguntaba con ironía, mientras la cantata en honor al parlamentario recomenzaba. A un costado, los ministros del gabinete alperovichistas estaban visiblemente desencajados por tantas loas para Alfaro. Edmundo Jiménez (Gobierno), Pablo Yedlin (Salud), Osvaldo Jaldo (Interior) y Beatriz Mirkin (Desarrollo Social) cuchicheaban entre sí por la efervescencia alfarista. Otro de los que también demostró su sorpresa fue el legislador Regino Amado, que -a esa hora- estaba a cargo interinamente del Poder Ejecutivo Provincial por la ausencia del gobernador, José Alperovich.

Antes de que se desatara el clima futbolero, durante un cuarto intermedio en espera de las autoridades municipales, el legislador Amado habló con la prensa y sumó sus críticas contra Alfaro. "Sí molesta que desconozcan y sean desagradecidos, al momento de hacer algunas declaraciones, cuando fue este Gobierno el que lo puso en el lugar en que estaba antes; y que también le dio el orgullo de ocupar una banca de diputado nacional en la lista oficial de este proyecto político que encabeza Alperovich", afirmó.

Con varias hinchadas

El edificio estaba repleto. Había gente hasta en los pasillos. Otros, levantaban pancartas en el subsuelo, cerca del salón de actos, como si estuviesen en el vestuario a la espera de los jugadores.

Los funcionarios municipales, por su parte, se ubicaron en la primera fila de las butacas del público. Uno al lado del otro, los integrantes del gabinete amayista rodeaban al diputado Alfaro, como si fuese la estrella del equipo. En el campo de juego, había tres bancas vacías. Tal como lo había anunciado LA GACETA, los concejales Esteban Dumit (vinculado al diputado Gerónimo Vargas Aignasse), Noemí Correa (esposa de Rolando "Tano" Alfaro, titular del Ente de Infraestructura) y Luis Marcuzzi (primo hermano del funcionario), no asistieron a la ceremonia.

Luego subieron al estrado de la presidencia el legislador Amado y el intendente Amaya para tomar el juramento de rigor a la nueva mesa de conducción. El nerviosismo se notaba entre los protagonistas, mientras "la hinchada" renovaba su repertorio. "Se siente, se siente... Amaya está presente", se oyó varias veces.

Tras el juramento de Cano en la presidencia, las vivas llegaron desde el sector ocupado por sus seguidores: los amayistas se limitaron a aplaudir. Luego jurararon Eloy del Pino (vicepresidente primero) y Hugo Cabral (vice segundo). Este último estaba tan eufórico que arrebató el micrófono y el "sí juro" se escuchó hasta en los pasillos.

Antes de cerrar la sesión, Cano dijo que el concejal "es el último escalón de la pirámide" y agradeció a Alperovich, a Amaya, a Amado y a todos los presentes. "Nuestra tarea es grata, pero también es ingrata. Sancionamos ordenanzas que han beneficiado a la gente, pero también hemos aumentado el cospel, y la tarifa de taxis", recordó.

Al final, como en un partido con resultado definido, se repitieron los cánticos. Mientras tanto, Amaya, el diputado Alfaro, el gabinete municipal y los concejales subían a la presidencia para compartir empanadas como en un tercer tiempo. En cambio, los ministros alperovichistas se retiraron de inmediato. Se ve, no estaban para festejos.

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