Amaya busca ahorrar $ 1,2 millón en luz

El intendente resaltó que la reconversión del alumbrado público permitió medir el consumo y disminuir la facturación que cobra EDET. El jefe municipal dijo que la instalación de nuevos artefactos y de los medidores le dieron transparencia a la gestión. “Antes cobraban una cifra estimativa”, advirtió.
Fue una de las primeras medidas dispuestas por el intendente de la capital, Domingo Amaya. El plan de reconversión y ahorro de energía del alumbrado público ya es un hecho. Se trata de un ambicioso programa que, en cuatro años de trabajo, logró que el 98% de la ciudad tenga un óptimo servicio de iluminación. Además, al utilizarse nuevas tecnologías, se redujo el consumo de energía. Pero quizá lo más positivo fue que ahora la Municipalidad sabe cuánto se consume de energía eléctrica y cuánto se paga a la empresa EDET.

“Toda nuestra energía consumida está bajo medición. Antes, la empresa EDET cobraba una cifra estimativa, podía ser de menos o de más, pero no era lo exacto; en cambio hoy tenemos medidores y sabemos cómo se gasta y cuánto se paga por el servicio”, afirmó Amaya en una entrevista con LA GACETA.

Precisó que la facturación de EDET ronda los $ 500.000 mensuales en concepto de alumbrado público y del servicio en los edificios municipales. Es decir que EDET factura unos $ 6 millones anuales a la Municipalidad. “Para este año, nuestro objetivo es bajar un 20% esas cifras ($ 1,2 millón), con la incorporación de nuevas tecnologías”, remarcó.

En 2003, San Miguel de Tucumán contaba con apenas 22.000 luminarias y durante la gestión amayista trepó a más de 45.000.

Amaya detalló que antes se pagaban unos $ 300.000 por mes, pero aclaró que sólo la mitad de la capital estaba iluminada. “No hay que olvidar que la ciudad estuvo abandonada por mucho tiempo en materia de iluminación. Ahora queremos que sea emblemática en el país”, resaltó.

Tasa por alumbrado

Los vecinos de la capital abonan una tasa por el alumbrado público a través de la boleta de EDET. Se trata de una bonificación que equivale al 15% del consumo bruto de cada propietario. De ese total, un 10% se destina al mantenimiento del sistema y el restante 5% a obras nuevas.

El secretario de Gobierno municipal, Walter Berarducci, por su parte, resaltó la transparencia en el manejo de los fondos. “Esto se enmarca dentro del plan de control del gasto público. Hemos logrado transparentar el consumo y el manejo de los fondos que se cobran a los vecinos, por medio de la boleta de EDET. Ese dinero es destinado a obras nuevas y al mantenimiento del servicio”, detalló. El proceso de reconversión implicó también la unificación el sistema al descartar la utilización de mercurio y en su reemplazo la instalación de aparatos con sodio.

El subsecretaría de Planificación Urbana, Luis Lobo Chaklián, precisó que el sodio permite brindar una mejor iluminación y, a la vez, genera un menor consumo. “La decisión del intendente fue, primero, dotar de iluminación a toda la ciudad y, segundo, darle transparencia a la gestión. Hoy Tucumán es la única ciudad del país que tiene este sistema de iluminación con sodio, lo que implica un gran ahorro”, aseguró.

Las estadísticas oficiales demuestran que en 2003, el consumo anual por cada luminaria tenía un costo de $ 175; en cambio en 2007 bajó a $ 122. Es decir, una reducción del 43% en el costo del servicio.

Al respecto, Berarducci remarcó la eficientización del gasto público. “Hay un manejo responsable de los fondos, lo que le dio credibilidad al municipio y a la gestión”, insistió. Amaya, por su parte, resaltó la contribución a brindar mayor seguridad.

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