Alvarez acusó a Cirnigliaro de mentiroso

Dura crítica del titular del bloque oficialista.
“Se confirmó una vez más la costumbre de mentir que tiene Osvaldo Cirnigliaro, siguiendo los pasos de Joseph Goebbels, el famoso ministro de Propaganda de Adolfo Hitler que dijo: ‘miente, miente que algo queda’”, sostuvo el legislador Roque Alvarez.

El presidente de la bancada alperovichista salió al cruce de los dichos del referente laborista en la sesión del miércoles, cuando dijo que tenía un presupuesto sumamente inferior (apenas el 10%) al aprobado para la compra directa de maquinaria vial. Según el oficialista, esa información es falsa porque la cotización es sobre un equipamiento que nada tiene que ver con el que se adquirirá.

Alvarez responsabilizó a Cirnigliaro de una suerte de intento de engaño, y aclaró que este tema volverá en la próxima sesión de Cámara, ya que lo acusó de haber usado esta estrategia otras veces, como cuando denunció que le habían adulterado su declaración jurada y luego se rectificó.

“Lo que hizo roza la figura del perjurio (juramento en falso o quebrantamiento de la fe jurada, según el Diccionario de la Real Academia Española de Letras), porque un funcionario debe decir la verdad. Cuando juramos sobre la Constitución es también para no tener conductas indecorosas. No es su primera mentira; cuesta creer que no haya habido mala fe, y duele que haya puesto en un cono de sombras a Vialidad. Es un daño tremendo, porque ya no critica a las personas sino a la institución”, resaltó.

Otras características

Durante la sesión, Cirnigliaro leyó una cotización enviada por la empresa tucumana Di Bacco de una planta portátil clasificadora de áridos, modelo DB600, por U$S 45.000. El presupuesto está emitido para Consulcir SRL, y figura su nombre en los papeles. En cambio, la máquina cuya compra se autorizó por U$S 440.000 tendría otras características.

“El de Di Bacco es un triste colador, una zaranda grande, nada que ver con lo otro que es un triturador y clasificador de los tamaños de las piedras que sólo tienen las grandes empresas del país. Inventó un negociado que no existe, pretendió hacer creer que tenía eran de idénticas condiciones y pidió datos por una empresa que no sabemos si existe o en un nombre de fantasía tras el que se oculta”, planteó el oficialista.

Alvarez recordó que Di Bacco, en una licitación para adquirir esta máquina en 2007, la cotizó en U$S 305.000. “Pero aclaró que no la tenían, sino que debían construirla, ni la montaban. Su oferta fue objetada por el Tribunal de Cuentas porque, para asegurar la operación, sólo podían presentar era un pagaré sin protesto o un cheque sin garantía”, finalizó.

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