Aluvión de críticas a Lugo por ocultar su paternidad

El presidente, duramente cuestionado, reconoció ayer legalmente a su hijo; la Iglesia pidió perdón
ASUNCION.- En medio de un aluvión de críticas de sectores sociales y políticos por haber ocultado su paternidad, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, reconoció ayer legalmente al hijo de casi dos años que engendró cuando aún era obispo de San Pedro, la diócesis más pobre del país.

La admisión de Lugo causó conmoción en Paraguay y llevó a la Iglesia católica del país a pedir perdón "por los pecados" de sus miembros, "tanto pastores como fieles", pero sin hacer mención directa al presidente.

Por medio de su abogado, Marcos Fariña, el mandatario paraguayo realizó ayer la inscripción en el registro civil de Guillermo Armindo Carrillo, del hijo que tuvo con Viviana Carrillo Cañete. El abogado informó que el presidente solicitará la restitución de la mitad de su salario como jefe del Estado, al que había renunciado el 15 de agosto de 2008, horas antes de asumir el mando del país. El sueldo es de unos 3200 dólares y hasta ayer era destinado al Instituto Nacional del Indígena (INDI).

"Tendrá que hacerse cargo de la alimentación y otros cuidados del hijo, que además tendrá desde hoy guardia personal a cargo de suboficiales del regimiento de la escolta presidencial, porque así lo estipula la ley", añadió Fariña. Por el momento, el chico, que el 4 de mayo cumplirá dos años, no llevará el apellido del padre, debido a que esa alteración de la identidad debe autorizarla un juez.

"Lo que se hizo fue el reconocimiento por parte del señor Lugo de Guillermo Armindo como su hijo. Luego el trámite de la adición de apellido se realizará en un juicio, porque tengo conocimiento de que el chico tiene el apellido de la madre", dijo el oficial del Registro, Oscar Víctor Benítez. El funcionario explicó que posteriormente tanto Lugo o Carrillo pueden "determinar qué apellido va primero y qué apellido va segundo".

Demanda retirada

También ayer, el abogado Iván Andrés Balbuena pidió a la justicia paraguaya en nombre de Carrillo que desestimara la demanda de filiación presentada la semana pasada, supuestamente con la firma de la madre del menor.

La mujer sostiene que fue sorprendida en su buena fe cuando el 8 de abril pasado supo "que los abogados Walter Acosta y Claudio Kostinchok resolvieron iniciar la presentación" de la demanda, sin su "expreso conocimiento", según el texto.

La presentación de Acosta y Kostinchok, que luego adujeron que la mujer habría sido coaccionada para desistir de la demanda, derivó en un escándalo durante la Semana Santa, en la que Lugo evitó todo tipo de contacto con la prensa.

Pero el mandatario sorprendió anteayer al país al asumir la paternidad del niño y al anunciar que está dispuesto a hacer frente a "todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho".

A pesar de la alta popularidad presidencial, que ronda el 70%, la conmoción desatada por el escándalo amenaza con debilitar políticamente a Lugo, un obispo católico izquierdista de 57 años que hace un año ganó las elecciones presidenciales con el 41% de los votos como candidato de una alianza de centroizquierda que acabó con más de seis décadas de gobierno del conservador Partido Colorado.

Además de no contar con mayoría en el Congreso, en las últimas semanas la coalición parlamentaria que responde al oficialismo comenzó a mostrar fracturas.

Tras la sorpresiva revelación, la figura presidencial recibió un nuevo aluvión de críticas de distintos sectores de la sociedad paraguaya.

En su pedido de perdón, la Conferencia Episcopal Paraguaya solicitó "a todos los fieles católicos y las personas de buena voluntad a orar por nosotros, para mantenernos fieles a nuestra misión sacerdotal y episcopal", según señaló un comunicado leído por el obispo Claudio Giménez.

El opositor Partido Colorado, en tanto, emitió un fuerte comunicado condenatorio: "No somos nosotros los que prometimos el cambio y ocultamos amantes e hijos. No llevamos alumnos de colegio a nuestro lecho y privamos de dos años de un apellido a nuestros hijos", afirma el escrito.

"Lugo ha retaceado a los electores una información que ellos merecían. Espero que el voto de pobreza que hizo el obispo no vaya de la mano con su voto de castidad porque ahí sí que estamos fritos", dijo el diputado Carlos María Soler, del partido de centroderecha Patria Querida.

"Lugo ha roto su compromiso eclesial, por una parte, y su compromiso con el pueblo, por otra", afirmó el legislador José López Chávez en una de las encendidas críticas realizadas durante la sesión de la Cámara baja.

Los analistas locales desestimaron la posibilidad de un juicio político a Lugo ya que, coincidieron, en Paraguay no hay un castigo muy fuerte a las faltas morales y en donde sólo tres de cada diez hombres reconocen a sus hijos.

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