Alumnos de la escuela Almafuerte, sin clases por peligro de derrumbe

Se trata de 700 chicos de primaria que no han podido reiniciar sus estudios a causade serios problemas edilicios. Las quejas de padres y maestras y las explicaciones oficiales.
Mientras medio millón de niños y jóvenes de toda la provincia reinició el lunes sus actividades escolares, más de 700 chicos del establecimiento Almafuerte, de Guaymallén, todavía esperan en sus casas con las mochilas listas.

El retraso se debe a graves problemas edilicios que el establecimiento arrastra desde el 2006, cuando los techos de la institución comenzaron a lloverse. "Hace tres años que vengo reclamando a la Subsecretaría de Infraestructura Educativa por las refacciones de los techos", manifestó Gloria Martín, directora del colegio. Sin embargo, dijo, fueron mínimos los arreglos y, si bien las filtraciones fueron cubiertas, el remiendo duró poco. "Nos advirtieron que las reparaciones serían temporarias, es decir, nadie sabía si se mantendrían uno, dos o cincuenta años", contó Martín.posibilidades múltiples. Entre las quejas de los padres, la especulación con el tiempo para reacondicionar el establecimiento fue la más mencionada. ¿Cómo es posible que a una semana del inicio de las clases empiecen con los arreglos?, criticó Juana, madre de dos chicos de séptimo grado.

En respuesta a las inquietudes de los miembros del colegio, el subsecretario de Infraestructura Educativa, Roberto Pacini, explicó que no fue una "improvisación", sino que pensaron que la intervención sería sólo para cubrir las filtraciones, "pero, como era de esperar, el problema resultó ser mucho más serio".

"Armamos un expediente licitatorio para reparar el techo pero cuando fuimos a la escuela, durante la segunda semana del receso invernal, nos encontramos con que había riesgo de derrumbe", informó Pacini, quien aclaró que de inmediato se decidió, como medida preventiva, inhabilitar el edificio.

Las soluciones hasta el momento son múltiples, pero lo cierto es que ni la DGE ni la Subsecretaría de Infraestructura descartan la posibilidad de levantar un nuevo edificio en los terrenos actuales.

"Hemos pedido a la comunidad educativa quince días para que los ingenieros puedan analizar en profundidad las necesidades edilicias del colegio", aclaró Pacini.

Por su parte, la ingeniera Gladis Obredor, encargada de refaccionar la institución, detalló que las soluciones barajadas dependerán del estudio final pero que hasta el momento son dos las que se analizan: cambiar el techo o realizar una estructura de refuerzos, es decir, una serie de modificaciones, que, por su alto costo, haría convenir más construir un edificio nuevo.una escuela en condiciones. Pese a que el riesgo de derrumbe fue declarado hace unos días, el temor de los padres no es nada nuevo: la institución tiene 97 años de antigüedad y puros remiendos.

"En pleno invierno, los chicos tenían que buscar un lugar para protegerse de la lluvia", contó, indignada, Laura, mamá de un nene de sexto grado.

Con el mismo tono, Beatriz, otra de las madres del Almafuerte, pidió por un colegio nuevo, donde los chicos puedan estudiar sin peligro.

"Vamos a ver los resultados técnicos y a partir de ellos determinaremos qué hacer, pero lo importante es que los padres sepan que si hay que construir otra escuela, la vamos a hacer", explicó Pacini.la espera continúa. Si el receso invernal fue poco común para el medio millón de chicos que ya empezó las clases en Mendoza, para los alumnos de la escuela Almafuerte lo es aún más.

Sillas vacías, puertas cerradas y pizarrones sin escribir fueron algunos de los detalles del paisaje que el lunes recibió a los más de 700 chicos que llegaban a estudiar.

En tanto, la directora del colegio informó que, por lo pronto, las clases se retomarán el lunes pero con ciertas particularidades, entre ellas, que la mitad de los alumnos será derivada a la escuela Sagrado Corazón (en calle Libertad de Guaymallén) donde si bien se dicta catequesis se han prestado seis aulas para los pequeños de Almafuerte.

Con respecto a la otra mitad, seguirá en el edificio actual pero en el módulo externo (por calle Arenales), ya que allí no hay fisuras ni peligro.

En cuanto a los jardines de infantes continuarán con su funcionamiento normal.

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