La altura, para San Lorenzo, no parece un caso perdido

La altura, para San Lorenzo, no parece un caso perdido
Jugará mañana en Cuzco, sobre 3400 metros; con Ramón, ganó en Potosí y empató en Quito
Para San Lorenzo, la altura no representa un problema. Parece más un desafío que siente que puede vencer. Tiene dos antecedentes, en aquella Copa Libertadores 2008, la que dejó secuelas, la que dejó heridas, la que cortó la relación entre el plantel y Ramón Díaz, el conductor. Sin embargo, al margen de ese complejo final, tiene dos historias para pensar que su suerte en los 3400 metros sobre el nivel del mar que representa Cuzco puede ser gratificante. Y no sólo por el fácil triunfo frente a Cienciano por 3 a 0 conseguido el jueves pasado, en el Nuevo Gasómetro, sino también porque esas historias le permiten creer que la altitud puede ser bien afrontada, con recaudos y personalidad. Y que los cuartos de final deberían ser un anhelo posible.

El plantel que dirige el Cholo Simeone viajó anoche a Lima, donde tenía previsto permanecer hasta algunas horas antes del juego de mañana. La inclusión de Damián Martínez y la ausencia de Juan Manuel Torres fueron las novedades. Chaco padece una distensión en el isquiotibial derecho y el DT eligió en su lugar a Martínez, de buen partido ante Tigre. El plantel, que se entrenará en el estadio de Sporting Cristal, estará alojado en el hotel Ramada Inn de Lima hasta el mediodía, cuando volará a Cuzco, horas antes del partido, que comenzará a las 19.15. Ese dato fue tomado en cuenta por el cuerpo técnico: el match se disputará en una hora complicada, por la tarde, cuando los efectos de la altura toman mayor dimensión.

Al margen de la actualidad, tiene en su reseña reciente dos historias con altura. La primera, mucho mayor que los 3400 de Cuzco: en Potosí, apremiado por ganar porque quedaba eliminado en la primera rueda del Grupo 1 de la Libertadores, venció por 3 a 2 a Real Potosí, en los 4067 metros, luego de estar en desventaja por dos goles. Romeo, que sigue en el plantel, marcó el primer tanto. Chávez, hoy en Godoy Cruz, anotó el segundo. Y Aureliano Torres (otro valor influyente para Simeone), de penal, descubrió uno de los grandes triunfos del Ciclón en su historia reciente. Se impuso en los últimos 17 minutos, casi sin aire. Fue el 11 de marzo del año pasado.

Días después, el 22 de mayo, en Quito, en los 2850 metros, el Ciclón marcó un antes y un después. Primero, lo más trascendente para esta reseña: empató 1 a 1 con Liga Deportiva Universitaria de Quito (el mismo rival y el mismo adversario que días atrás superó a Lanús por 4 a 0), con un tanto de Gonzalo Bergessio y una buena tarea colectiva, sobre todo, con un jugador menos en buena parte del espectáculo, por la expulsión de Chaco Torres.

Tuvo oxígeno y amor propio ese conjunto que, luego, en la definición por penales, marcó el principio del final de una era: cayó por penales por 5 a 3 y quedó eliminado en los cuartos de final de la ansiada Copa. Explotó la crisis interna. Y se despidió Ramón. Pero ésa es otra historia.

Durante el juego, el Ciclón no perdió. Eso es lo más importante. Y con una diferencia de 3-0, San Lorenzo puede regular fuerzas con tranquilidad.

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