Un alto costo político

"Las leyes que establecen el sistema de la carrera administrativa están totalmente perimidas, es necesario cambiarlas, pero nadie quiere asumir ese costo político", señaló un ex funcionario provincial que conoce a fondo los límites laxos del régimen público que ha permitido, tras la purga que supuso en 1995 la jubilación compulsiva de 10 mil empleados públicos, que la planta de personal volviera a crecer a niveles históricos.
Cambiar las leyes supondría avanzar hacia un régimen de concursos y capacitación permanente, donde los ascensos se consigan en función del mérito y deriven en una burocracia estatal eficiente pero eso, claro, "acotaría mucho la decisión política y el libre albedrío de los funcionarios", señalaba el ex funcionario. ¿Por qué no hay concursos?, preguntó EL ANCASTI. "Porque no existe una decisión política para implementarlos y porque, hacerlo, supondría crear una estructura técnica que tome a su cargo preparar y reglamentar cada concurso".

Comentá la nota