La alternativa "yo o el caos" es perdedora

Por Fernando Gonzalez

Son saludables las intenciones del jefe de Gabinete, Sergio Massa, y del gobernador Daniel Scioli, de diferenciarse de la idea de campaña que Néstor Kirchner y Cristina estrenaron en la última semana, advirtiendo que si ellos no ganan el 28 de junio la Argentina "va a explotar".

A Massa y a Scioli les corrió por la espalda el mismo sudor frío que a muchos argentinos, que no quieren ver repetidos los mismos fantasmas de 2001. Resulta extraño que, experimentados en la política electoral, los Kirchner no hayan reparado en la historia reciente. Allí podrían encontrar un antecedente interesante: cada vez que los oficialismos en problemas plantearon la alternativa "yo o el caos", la sociedad eligió el caos. Es decir, los argentinos prefirieron las alternativas opositoras por más que condujeran supuestamente a escenarios conflictivos. Sucedió en 1987, cuando Antonio Cafiero derrotó al alfonsinismo. En 1997, cuando Graciela Fernández Meijide lo hizo con el menemismo y el duhaldismo. Y en 2001, le tocó a Eduardo Duhalde sepultar las esperanzas de la Alianza. Tal vez, Massa y Scioli hayan recordado aquellas experiencias traumáticas. Y prefieren, como muchos otros, apostar a ese bien cada vez más escaso que es la sensatez.

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