Alta improvisación

El plan de viviendas "Dignidad" está retrasado. Muy retrasado. Está también excedido en costos. Muy excedido. Hernán Alcolea es integrante de la Comisión Mixta para el traslado de la Villa de Paso y se anima a decir lo que muchos se callan.
Noticias & Protagonistas: ¿Cuáles eran los plazos originales para llevar a cabo el Plan Dignidad?

Hernán Alcolea: El Plan Dignidad de la provincia de Buenos Aires se presentó originalmente para ser terminado en 180 días. Ya llevamos cinco años desde su inicio y falta realizar todavía el 50% de lo proyectado.

N&P: Da la impresión de que la actual gestión municipal quiere hacer ver que tiene algo que ver con este logro. ¿Es verdad que está todo parado, que hay historias cruzadas de corrupción, de dinero desaparecido, de viviendas no construidas porque el dinero no fue puesto en el acopio de materiales y que una empresa fue dejada de lado?

HA: Sí, y esa empresa dejada de lado se reemplazó por una ONG. Yo dije que era el monumento a la ineficiencia, y tiene que ver con la falta de probidad en el uso de los recursos públicos. Se puede hacer una reseña de la improvisación e irresponsabilidad con que se manejó todo.

El Plan

HA: El "Plan Dignidad" no fue pensado originalmente para la construcción de tantas casas, sino que los funcionarios provinciales lo pensaron para construir dos, tres y hasta cuatro casas, para solucionar problemas puntuales en algunos municipios del interior de la provincia de Buenos Aires. Por eso entra a jugar una ONG, porque se evita así una licitación pública, que es importante para mantener la transparencia. Pero para construir tres o cuatro casas, una licitación demandaría un costo de recursos y de tiempo sin sentido; si se transfería en forma directa el dinero a una ONG o a una sociedad de fomento, bajaban los costos y ellos se comprometían a poner los terrenos. Ahí entró a jugar la Municipalidad, que se había comprometido a entregar los terrenos necesarios.

N&P: ¿Los terrenos necesarios ya están?

HA: Recién hace un mes y medio o dos, cinco años después del inicio, la Municipalidad avisó que había conseguido los terrenos que hacían falta para edificar las últimas 90 viviendas, las que todavía no comenzaron a construirse. Esto no es retraso sólo de esta administración, sino también de la anterior. Además, para hacer tantas casas se necesitó el visto bueno de Hidráulica de la provincia, porque si se tapan con techos tantos metros cuadrados, el agua drena y se puede inundar un barrio aledaño. Pero Hidráulica tardó un año en hacer el cálculo.

La Municipalidad debió prever la infraestructura, porque si son pocas casas a construir no hace falta calcular tanto el consumo eléctrico, el de gas, las cloacas necesarias. Pero si se construyen 500 casas, las cosas se complican, y hay que prever la infraestructura necesaria para sostenerlas. Todo esto hace que OSSE se retrase; Camuzzi, que es una empresa privada, no actuó porque, dice, necesita que le hagan el pedido formal; pero no se lo hicieron, y todo se siguió retrasando. En un principio se hizo un reservorio de agua y después, desde la nueva administración de la provincia dijeron que los cálculos no servían y que hay que hacer otros utilizando caños, etc. Todo tiene un grado de improvisación terrible. Para decirlo de una manera suave: son muy chantas. Y esto es aprovechado por vivillos que seguramente se han quedado con algunos vueltos.

Utilizando a los pobres

N&P: Hay denuncias de los vecinos de una zona de Mar del Plata donde se trasladó una parte de la villa. Porque si bien la mayor parte es gente buena, también fueron a vivir al nuevo barrio algunos delincuentes. Los vecinos dicen que desde Jacinto P. Ramos y la 39 para arriba, la zona se ha vuelto el Far West.

HA: También a mí me llama la atención la gente que vive hablando de justicia social, que se llena la boca con los pobres, y que al final los utiliza, los tienen para explotarlos. Siempre los que más sufren son los marginales de la sociedad, porque están sumergidos y están obligados a vivir en las villas. Y estos planes están pensados para esas necesidades extremas. Mar del Plata ya debería estar pensando en cómo erradicar la villa de Vértiz, ya deberíamos estar con planes superiores a éste en mente.

Debo reconocer el trabajo de las asistentes sociales, encabezadas por la licenciada Graciela Crespo, porque su trabajo ha tenido continuidad. Son profesionales de la Municipalidad de General Pueyrredon que han realizado un mapeo de la villa muy interesante. Pero ellas deberían haber trabajado un año en este lugar y hace cinco que están ahí adentro. Entonces, la problemática social de las familias que vivían allí va cambiando; los problemas que había que solucionar en un año, con un tiempo de construcción de 180 días, hace cinco que están dando vueltas.

Cada vez que viene la arquitecta Di Tomaso de La Plata a comentarnos algo, habla de plazos de un año o año y medio, y los vecinos le comentamos siempre lo mismo: ¿no eran 180 días? En este tiempo transcurrido, los chinos construyeron el puente más largo del mundo, y nosotros no pudimos hacer 500 casas para los humildes. Esto muestra un alto grado de ineficiencia. Si hacemos el cálculo de los recursos utilizados en construcción, en expropiación y compra de terrenos, podríamos haber hecho una mansión para cada uno.

Nuevos viejos planes

N&P: ¿No habría que retornar al sistema de los planes que se denominaron en su momento Eva Perón? En ese momento el Banco Hipotecario le permitió a mucha gente construir su casa, pero con esfuerzo propio. Les otorgaban un crédito, un terreno, les imponían un límite de tiempo para la realización y para devolver el dinero. Así se ahorraban la intermediación de delincuentes.

HA: Cuando se entra en la tercerización, es un horror. Por ejemplo, este Plan Dignidad no calcula los costos de casas que tengan calefactor, cocina y calefón. Se les explicó a los asistentes sociales que los futuros propietarios debían comprarlos, que podían conseguirlos usados por medio de algunas publicaciones, buscar algo económico. Pero la Municipalidad dijo que no, que ellos iban a proveer los electrodomésticos básicos. Y efectivamente fueron y los colocaron. Como Camuzzi no llegó a tiempo para conectar las cañerías de gas natural, entonces hubo que conectar los artefactos con picos para garrafas. Por supuesto hubo que contratar gente que cambiara los picos, sin realizar licitación. Estoy seguro de que la gente no tiene idea del grado de irresponsabilidad de los profesionales del área estatal, que en los más altos planos de la burocracia debería ser muy gente capacitada.

Problemas e incertidumbres

En tiempos de Mario Russak en la intendencia de la ciudad de Mar del Plata, se habló de realizar un plan de 1.500 viviendas en el barrio Don Emilio. Se construyeron 15 ó 16, reduciéndolo al extremo. Por esos tiempos estaba al frente del Ente correspondiente un arquitecto de apellido Fernández. En ese momento las viviendas se estaban construyendo a un valor de 500 dólares el metro cuadrado, en plena convertibilidad, monto con el que se podía comprar en el barrio de Playa Grande. Cuando se lo cuestionó al respecto, contestó que si el que construye es el Estado, los precios siempre son más caros.

Podemos agregar con el transcurso del tiempo que, para colmo de males, la calidad de las obras llevadas a cabo por el sector público suele dejar mucho que desear. Han pasado varios años, y la lógica sigue siendo la misma.

Actualmente se encuentra al frente de la construcción de las viviendas del Plan Dignidad, la ONG Trabajar, luego de que la empresa que estaba a cargo de los trabajos fuera desplazada por haber abandonado el complejo cuando a principio de año fue ocupado por gente del barrio en el que está emplazado.

Con respecto al destino de las tierras ocupadas anteriormente por el asentamiento, todavía es incierto. Son terrenos que tienen un valor muy alto por su ubicación. En el plan original que se había diseñado, se pensaba en una subasta de los terrenos sueltos, que están en medio de los pertenecientes a particulares, para que el barrio se completara con residencias. Se habló también de la construcción de un shopping, o de un lugar para conferencias, pero hasta ahora no hay certeza de qué va a suceder con ese espacio.

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