Alta contaminación de las aguas subterráneas de nuestra región

En algunas zonas la concentración de nitratos es el doble de la permitida y complica su utilización para el consumo
Los altos niveles de nitratos detectados en el agua de red de algunas zonas de La Plata, como los barrios de San Carlos y Los Hornos -sobre los que se informó ayer-, se originan en la contaminación del Acuífero Puelche, una de las mayores reservas de agua dulce subterránea del mundo, que se ubica debajo de nuestra ciudad y que se va deteriorando por acción del hombre.

Como se informó en la nota publicada ayer, el agua de red suministrada por Absa en la Ciudad presenta cantidades de nitratos superiores a las permitidas por el Código Alimentario nacional y por leyes provinciales, que ubican el límite para la presencia de ese químico en 45 y 50 miligramos por litro respectivamente. Análisis de muestras de casas de Los Hornos y San Carlos, encargados por EL DIA y realizados por la Universidad Nacional de La Plata, mostraron concentraciones de nitratos que van 55 a 62 mg/l, con los consecuentes perjuicios para la salud, en especial para bebés y embarazadas.

En ese informe, también se explicó que la presencia de nitratos en el agua de red obedece a que el agua que Absa distribuye en algunas zonas de la Región es producto de una mezcla de agua tomada del Río de La Plata y procesada en la planta potabilizadora Girardi con aguas subterráneas, más precisamente del Acuífero Puelche, y son éstas las que registran fuertes concentraciones de nitratos: en algunas zonas el nivel es el doble de lo permitido para el consumo humano.

El Acuífero Puelche es la única fuente subterránea de la Región de la que se puede extraer "agua segura" para tomar, debido a que las napas que se encuentran por encima hace ya tiempo que se fueron contaminando por acción de los desechos cloacales, industriales y agroquímicos.

Sin embargo, la del Puelche ya no es tampoco agua tan "segura" y, como se dijo, para potabilizarla es necesario mezclarla con el agua del Río procesada. Al ser esta última de bajo contenido de nitratos, disminuye la concentración de nitratos en cada litro de agua de red, aunque a juzgar por los resultados de los análisis mencionados más arriba, el proceso de potabilización por esa vía está presentando deficiencias.

Pero volvamos a las aguas subterráneas. La que se obtiene de los pozos del ejido urbano de la Ciudad tiene valores de este compuesto superiores a los 50 mg/l y, en algunos casos, también sobrepasan los 90 mg/l. Así se detectó hace ya unos años en un estudio realizado por el doctor en Geología y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Miguel Auge, quien explica que "el 10% de la reserva de agua dulce que se encuentra debajo de La Plata está afectada por nitratos".

TESORO AMENAZADO

El acuífero PuelcheEl Acuífero Puelche es un reservorio de agua dulce que ocupa unos 92.000 km2 en el subsuelo del noreste de la provincia de Buenos Aires y que además se extiende por el sudeste de Córdoba, el sur de Santa Fe y en la mayor parte de Entre Ríos y Corrientes, abarcando una superficie total de unos 300.000 km2.

"Con esta reserva de agua potable se podría abastecer a la población mundial actual, que es de unos 6.500 millones de habitantes, a razón de 100 litros día por habitante, durante 5 años; y durante 820 años, con la misma dotación, a la población de nuestro país (40 millones). Sin embargo -explica Auge-, como sucede en La Plata, en la mayor parte del Conurbano bonaerense y en otras regiones ocupadas por el Puelche, la falta de cuidado en su protección ha derivado en su contaminación, a través de desechos cloacales, lixiviados de basurales, efluentes industriales, sustancias agroquímicas y salinización por sobre-explotación".

Por su parte, el ingeniero sanitario Norberto Bellino señala que "la ventaja del agua subterránea es que se puede sacar prácticamente de cualquier lugar e inyectarla a las redes, en zonas donde existen caídas de presión. Pero esa ventaja se contrapone con que está conminada, y como los equipos de bombeo están diseminados por toda la Ciudad es muy difícil hacer un tratamiento en cada sitio porque los equipos son muy costosos".

"Fue un tremendo golpe para este esquema el descubrimiento de los nitratos en el acuífero, por primera vez, en la década del ´70, y se hace evidente que hay que hacer varias perforaciones, llevar el agua por una cañería hasta un lugar, tratarla y recién ahí inyectarla a la red", dice el especialista.

Bellino asegura que hay que comenzar a poner el énfasis en la construcción de cloacas y en el correcto tratamiento de los desechos domiciliarios, no sólo para preservar las aguas subterráneas por cuestiones ambientales, sino también por razones vinculadas a la salud humana.

"Además de estar también contaminada, el agua del Río no puede llevarse infinitamente hacia el interior. Su traslado es mucho más caro que usar el acuífero, que antes, a través de una perforación casi en cualquier lugar suministraba agua de buena calidad y barata. Pero para eso debemos cuidarlo, deben controlarse la construcción de fosas sépticas y pozos de extracción y todo tipo de contaminación que le provocamos", finaliza.

CONTAMINACION

Auge destaca que "en muchas zonas de la Ciudad la contaminación por nitratos tiene origen en pozos sépticos domiciliarios mal construidos, pero también en la antigüedad de la red cloacal de la zona céntrica, que tiene más de cien años y padece filtraciones y fugas. Y también inciden los lugares donde hoy existe el servicio pero hasta hace poco no había cloacas; por ejemplo, el Barrio Hipódromo".

Los basurales también contaminan al agua subterránea. A modo de ejemplo, el geólogo explica que "se estima que los últimos nitratos originados en el basurero que funcionó hasta la década del ´50 en la esquina de la Diagonal 74 y 124, llegarán a partir del 2020 a los pozos de extracción de agua del Parque San Martín. Esto porque el flujo promedio en el Acuífero Puelche es de sólo 20 cms. por día".

En ese sentido, el titular de la Ong Nuevo Ambiente, Marcelo Martínez, ha denunciado la contaminación de la napa freática por parte del actual relleno sanitario de la Ceamse ubicado en Punta Lara. "En las aguas subterráneas a la altura del basurero se detectó presencia de metales pesados y otros contaminantes, producto, entre otras cuestiones, de los líquidos lixiviados -que se desprenden de la basura en su descomposición- que son mil veces más contaminantes que el líquido cloacal", dice.

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