Alstom confirma que está frenado el polémico proyecto del tren bala

Alstom confirma que está frenado el polémico proyecto del tren bala
"Va a realizarse; lo que no podemos decir es cuándo", señaló. Falta la financiación.
"El cliente". Patrick Kron, presidente y director general de la francesa Alstom, se refiere casi siempre con ese término al Gobierno argentino, que eligió un consorcio encabezado por su firma para desarrollar un tren bala entre Buenos Aires y Rosario, con posibilidades de llegar a Córdoba.

La faraónica obra, que costará US$ 3.900 millones, quedó paralizada por la crisis financiera, pero Alston cree que aún es posible.

El Estado tenía que salir a buscar plata afuera (US$ 670 millones iniciales) para arrancar con "el proyecto", como lo denomina el ejecutivo galo. "Las autoridades no desearon buscar financiamiento en condiciones que hubieran sido extremadamente desfavorables. En consecuencia, el proyecto está en stand-by, pero para nada abandonado", define. "Entiendo perfectamente que se haya decidido esperar una estabilización de las condiciones financieras internacionales", agrega.

Pese a todos los cuestionamientos de buena parte del arco opositor hacia el tren bala, el presidente de Alstom sostiene que "el proyecto va a realizarse, lo que no puedo decir es cuándo". Kron nunca pronuncia el apellido de ningún funcionario ni precisa el monto exacto de los desembolsos que se requieren para la concreción del tren ("no es un producto que se vende en una góndola de supermercado", declara al respecto).

Sobre los nuevos plazos que se manejan, dice que "el futuro es más difícil de prever que el pasado, pero la pelota está en el terreno de juego de las autoridades". "Cuando las condiciones que están en los contratos vayan a implementarse, el proyecto va a lanzarse. Como todos los proyectos de este tipo, se prevén sucesivas fases de financiamiento. Las autorizaciones (para esas fases) deben concretarse. Espero que suceda en un futuro próximo, pero no lo sé".

Con respecto a la controversia que desata un tren de alta velocidad en una ciudad como Buenos Aires, donde las formaciones que van a los suburbios son muy precarias y la gente viaja mal, comenta que "los clientes (como los gobiernos de distintos países, provincias y ciudades) están acostumbrados a esa clase de debates". "Después, cuando el tren funciona, todos quedan contentos", define.

Kron no opina sobre la decisión oficial de avanzar con el tren bala pese a los reparos. "Yo no defino la política de transporte de la Argentina. No veo nada vergonzoso en proponer trenes de alta velocidad para el desarrollo del país. Pero la decisión de hacerlo no la tomo yo, la toman los clientes, en este caso las autoridades argentinas a través de un contrato".

A las complicaciones de Natixis, el banco encargado de estructurar la deuda para avanzar con esta obra -que declaró pérdidas por US$ 2.700 millones a fines de 2008 y estudia pedir asistencia al estado francés para sobrevivir- tampoco las ve como un escollo. "La situación de Natixis no tiene nada que ver con este proyecto. Su responsabilidad no ha variado. No se pueden mezclar temas que no tienen nada que ver entre sí".

El ejecutivo tampoco ata la suerte del proyecto a un acuerdo con el Club de París. "Fue imaginado y definido cuando no había un acuerdo. Y pese a esa situación, se avanzó. Sí pienso que -habida cuenta de las expectativas que se tomaron de la evolución positiva de este problema- va a facilitar la implementación. Pero no hablo de financiamiento de los clientes".

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