El alperovichismo sinceró que su estrategia será territorial.

Pocas veces un Gobierno es tan honesto respecto de sus planes políticos como cuando presenta una lista de candidatos. El oficialismo sinceró que planteará una estrategia meramente territorial para los probables comicios del 28 de junio.
No apostará a la opinión pública, esa que le dio los históricos 530.000 sufragios en la reelección de 2007, sino a los votos cautivos de su estructura de recursos estatales y planes sociales.

Por eso, pondrá al ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, al frente de la lista de diputados, y al ministro del Interior paralelo, Sergio Mansilla, como postulante a segundo senador. Es decir, la esperanza alperovichista está puesta en el Este y en el Oeste tucumano, no en la capital. Para el San Miguel de Tucumán periférico, se juega el apellido mismo del Gobernador, en la persona de la primera dama, Beatriz Rojkés de Alperovich. Pero, tal como asumen algunos analistas políticos cercanos al Gobierno, las cuatro avenidas están perdidas. Sus alrededores también. La pelea con el campo y el encolumnamiento con el kirchnerismo dejarán secuelas. Y no saben cuán fuerte trabajará el maltratado Domingo Amaya, quien se negó tres veces a dejar la intendencia para ser candidato a senador.

El peronismo gobernante también sincera que confía en la desunión opositora. El propio Mansilla se reconoce, cuanto menos, polémico, y admite que ganó su lugar por ser fiel antes que por carismático. En la nómina de diputados, Juan Salim y Miriam Gallardo no son dos estrellas rutilantes del justicialismo. "Esa lista no le para el corazón a nadie", dice, más o menos así, uno de los principales dirigentes de la capital. Pero como no hay una alternativa de poder en frente, el oficialismo no se inquieta.

Finalmente, el gobernador sincera que no sabe si seguirá gobernando después de 2011. Por eso, como lo hizo su padre político, Julio Miranda, se anota como senador suplente. Las debilidades no se maquillan. Y al que nace mirandista, es al ñudo que lo fajen.

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