Alperovich prefiere no hablar de porcentajes y pide mesura

Ya es un clásico, apenas el tórrido enero deja paso a febrero comienzan las tensiones entre los gremios estatales y el Gobierno ya que es el momento de encarar las negociaciones salariales.
Como es habitual, los docentes largarán en punta con una larga lista de reclamos, que en alguno casos exceden el marco salarial. Luego llegará de que el resto de los representantes de los trabajadores comience el desfile por el despacho de Edmundo Jiménez, ministro de Gobierno y Justicia.

En la mañana de ayer, el gobernador José Alperovich pidió mesura a la hora se sentarse a la mesa de negociaciones. "Está en juego la gobernabilidad y el bienestar de los tucumanos, vamos a ver en su momento", argumentó al tiempo que no quiso realizar estimaciones sobre la inflación, que según los analistas privados superó el 15 por ciento en 2009, más del doble de las cifras del INDEC, que fijó una suba de precios de 7,7 por ciento. La sensación de la gente es otra, y las subas en el precio de la carne, de un 50 por ciento en los últimos 45 días, sólo es un reflejo. El titular del Poder Ejecutivo se limitó a decir que "no hay la inflación que se dice, y no es conveniente echar números porque es un tema complicado".

De todas maneras, habrá que esperar las pautas que fije el Gobierno de la Nación en materia de aumentos salariales. Desde la CGT anunciaron que debería estar en torno al 20 por ciento, con lo cual está claro que tampoco tienen confianza alguna en los datos del Indec. Las especulaciones en Buenos Aires marcan que sería en torno al 15 por ciento.

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