¿Alperovich le dijo no a Kirchner?

Existe la posibilidad de que el gobernador reciba una llamada telefónica ingrata para sus intereses, por la cual se lo invite a una reunión crucial con el patagónico.
Si el kirchnerismo finalmente logra imponer su proyecto de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pondrá a los partidos a escasos 20 meses para la presentación de sus precandidatos para esas elecciones. Pocos meses para el calendario político (el de las ambiciones personales y sectoriales) y mucho tiempo para el calendario social (el de los conflictos por necesidades de estómagos y de bolsillos). Un binomio que se menciona -con usinas en Buenos Aires- para una eventual interna del Partido Justicialista, es el de Néstor Kirchner-José Alperovich, para disgusto y malhumor de este último, según se desprende de la reacción del mandatario tucumano cuando fue consultado sobre el rumor lanzado muy a su pesar. "Es mentira, no es cierto", afirmó tajante cuando la prensa le preguntó si el patagónico ya le había ofrecido ser su acompañante en la fórmula oficialista para 2011.

Verdadero o falso

A partir de sus expresiones, ¿qué es lo que le molestaría al titular del Poder Ejecutivo? Primero, que efectivamente sea un rumor falso y que, como suele suceder en política, se esté recurriendo al antiguo y remanido recurso de lanzar nombres "para que se quemen en la parrilla" por anticipado. Es una de las maneras en que los adversarios suelen sacarse de encima a los postulantes con más posibilidades de acceder al puesto que anhelan. En ese marco, con una estrategia típica de los peronistas, se entiende que Alperovich se moleste; ya que no sería cierta la versión. Pero, así también es probable que le inquiete que se lo promueva para ir a una interna abierta que puede perder. Por el momento, apoyar la gestión kirchnerista y no cansarse de dar las gracias por toda la ayuda económica que recibe de la Nación, parece ser el mejor papel.

Pero sumarse como socio del kirchnerismo en la desgracia es un riesgo mayor. No sería su cuero el que estaría principalmente en juego; sería partenaire del hombre que cayó drásticamente en la simpatía pública. Y si en la interna abierta están obligados a votar todos los empadronados, cabe imaginar un aluvión de votos en favor del adversario de Kirchner, sea quien sea, para trabar sus aspiraciones. ¿Alguien dijo algo sobre que la venganza no tiene apuro? Tal vez Alperovich lo haya merituado y considere que es mejor enviar señales desde ya al poder central para que no lo tengan en cuenta en una eventual dupla. "No me interesa; en mi cabeza está trabajar fuerte en Tucumán", acotó como para que quede clara su postura.

¿Es posible imaginar a Kirchner leyendo las declaraciones de Alperovich y pataleando porque el tucumano le cerró anticipadamente las puertas? No es creíble, aunque lo que sí debería inquietar al gobernador es que Kirchner no está acostumbrado a pedir opiniones sino a tomar decisiones. Y si resolvió que Alperovich sea su compañero, entonces -usando una frase popular-, "mala tos le siento al gato". Es una mochila pesadita para cargar durante los próximos 20 meses, más cuando el propio kirchnerismo está fomentando iniciativas electorales que pueden convertirse en su propia trampa. Y, si bien el mandatario tucumano deslizó que quiere tener la chance de competir nuevamente por otro período al frente del PE -lo que dependería de una decisión de la Corte Suprema de Justicia-, cabe preguntar si se atrevería a desoír un pedido del patagónico para ser precandidato a vicepresidente diciéndole que aspira a un tercer mandato en la provincia.

Dilema político

¿Vicepresidencia o gobernación? Un verdadero dilema, si fuera posible, claro. Hoy, con seguridad, Alperovich lo que menos querría es que Kirchner lo convoque para hacerle la dramática pregunta: ¿querés ser mi vice? Decirle que no es poner la espalda para los latigazos y exponerse al cierre de la canilla. Esto último le debe generar pavor, ya que la gestión local se asentó fundamentalmente en los recursos que le envió la Nación. Decirle que sí es olvidarse de un tercer mandato, con todo los problemas que acarrea (especialmente el de la designación de su sucesor). Podría quedar, como vulgarmente se dice, sin el pan y sin la torta.

En suma, lo que tendría que preocupar a Alperovich es que un día suene el teléfono de su despacho, lo atienda y escuche la voz de Carlos Zanini -amigo, secretario privado, confidente, etcétera, del ex presidente- diciéndole: "Néstor quiere hablar con vos". Cristina Fernández calificó al gobernador, hace pocos días, como "compañero y amigo", conceptos que en ese nivel tienen un claro significado: "la lealtad es recíproca, hoy por tí, mañana por mí". Así que, a temblar cuando suene el teléfono rojo que comunica con la Casa Rosada. Claro que, como para no quedar mal con el matrimonio y por los favores que recibe, el titular del PE se cuidó de no mostrarse completamente descortés: "es un honor que te lo ofrezcan, pero a mí me interesa seguir en la provincia".

La última parte de la frase casi suena a ruego, y podría significar, más o menos: "por favor, no me pidan algo que no quiero hacer". ¿Se puede imaginar a un Kirchner sensibilizado por el planteo de un gobernador? O más bien por alguien a quien considera un soldado de su causa y, por lo tanto, disponible para ocupar el puesto de lucha que él disponga en el campo de batalla. La alternativa, peligrosa en ambas direcciones, es poner el pecho para recibir los tiros del electorado opositor o recibir los propios del kirchnerismo que, a la hora se las acusaciones no sabe de delicadezas para calificar o descalificar: leales o traidores. No hay medias tintas ni grises en las consideraciones de los patagónicos.

En tren de especular, ¿cuándo podría sonar ese teléfono? Puede suceder en cualquier momento, puede haber sucedido ya, puede pasar en 2010 o en 2011. No hay precisiones, pero si se tienen en cuenta los calendarios electorales, se podrían hacer algunos cálculos sobre cuándo debería producirse ese eventual llamado maldito, según el proyecto de reforma política que el kirchnerismo envió al Congreso.

Veamos: la iniciativa que impulsan los Kirchner -que debe ser aprobada, obvio- fija que las listas de precandidatos a presidente y vice tienen que presentarse 50 días antes de la interna abierta, y que esta debe realizarse entre 60 y 90 días antes de la elección general (a fines de octubre). Esos datos determinan que, esperando hasta el último minuto para la presentación de los binomios -como suele ocurrir en los comicios de los peronistas-, la citación a Alperovich debería ocurrir en la segunda semana de junio de 2011. Son especulaciones, tanto como sugerir que Alperovich tendrá por delante 20 meses de incertidumbre aguardando que Kirchner le haga el amargo convite.

Ser o no ser

En ese caso, esa será la hora de la verdad, la de ser o no ser (precandidato a vicepresidente); esa será la cuestión. Ser kirchnerista o no serlo, o dejar de serlo para ser otra cosa (¿duhaldista?, ¿reutemanista?).

Cómo no renegar y malquistarse con un rumor lanzado en Buenos Aires, cuando las lecturas y especulaciones son múltiples, y en su mayoría adversas a los intereses del mandatario. El y muchos actuales kirchneristas deberán pasar por el instante clave de jurar lealtad al matrimonio o de abandonar el barco, si olfatean que la nave patagónica va directo al naufragio.

En suma, verdaderos dilemas tras las versiones y las consiguientes especulaciones.

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