Alperovich convocó a combatir la crisis y no mencionó a Cristina.

Alperovich convocó a combatir la crisis y no mencionó a Cristina.
“La magnitud del problema requiere de la participación de todos los tucumanos”, indicó. No hubo anuncios, pero sí un resumen de los logros de la gestión, sin citar las polémicas cuestiones políticas. Fervor en la plaza; tibieza en los aplausos legislativos.
No habló de la reforma constitucional, ni de la reelección. Tampoco sobre cómo hará para resolver el problema de las vacantes en la Justicia ni sobre la polémica por el reajuste de las dietas a los legisladores. Lo más llamativo del discurso anual de apertura de las 104 sesiones ordinarias de la Legislatura fue que el gobernador José Alperovich no mencionó, como en otras oportunidades, al matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner, el ex presidente y la actual jefa de Estado, pero sí destacó las “políticas proactivas para mejorar las condiciones económicas y sociales de la población”, aplicadas por el Gobierno nacional en los últimos cinco años.

El acto de ayer se caracterizó por el fervor en las calles y en la plaza Independencia de los seguidores del gobernador y por la tibieza de los aplausos de los legisladores (aún no se digiere la reducción de las dietas) al mensaje anual.

La crisis financiera mundial cambió el eje del discurso de ayer, el sexto de Alperovich como jefe del Poder Ejecutivo. Durante los 40 minutos, el mandatario describió la magnitud de la debacle (“nos toca afrontar una crisis mundial, cuyo piso no se advierte todavía”, dijo). Puntualizó, como caso testigo, que en Estados Unidos ni George Bush ni Barack Obama pudieron aún restituir la confianza en el sistema financiero con los multimillonarios planes de salvamentos. Y, en su primera de las cuatro intervenciones fuera del discurso que fue distribuido en el recinto legislativo, puso dos ejemplos sobre cómo la crisis está impactando en Tucumán: en los dos primeros meses del año, el Estado recibió $ 60 millones menos de lo presupuestado por coparticipación federal y los comercios venden un 30% menos.

No hubo anuncios -el discurso fue un resumen de los logros de la gestión-, pero sí una convocatoria amplia del gobernador para todos los sectores, especialmente para los industriales y los empresarios, con el fin de diseñar medidas que tiendan a fortalecer la producción y sostener el nivel de empleo.

En su mensaje, recalcó la oportunidad que se le abre al sector azucarero a través de la producción de bioetanol a partir de 2010. Alperovich indicó que, desde 2005, la producción de azúcar viene creciendo, con un rendimiento promedio del 11%; afirmó que la exportación de bienes producidos y manufacturados en Tucumán tuvo un incremento del 54% respecto de 2007; que 2008 fue muy bueno para la fruta fresca y que la exportación de limón pasó de U$S 152 millones a U$S 360 millones. También resaltó el incremento de un 25% en la superficie plantada con frutillas y que el arándano ya superó las 1.200 hectáreas. “La diversificación de Tucumán es un hecho”, apuntó. Como corolario de esas cifras que dejaron los años de crecimiento, el mandatario manifestó: “el objetivo no se reduce a alentar el desarrollo económico y la producción, sino también asegurar una distribución más justa de la riqueza”. A renglón seguido, Alperovich se alineó con las políticas del Gobierno nacional. “La meta es el crecimiento sostenido de la provincia, pero con equidad social”, acotó.

Piloto de tormenta

El discurso del gobernador relegó la cuestión política. Ante la crisis, Alperovich sólo pidió “dejar de lado los egoísmos partidarios o sectoriales y anteponer los intereses del país y de Tucumán”. “La magnitud del desafío requiere la participación de todos los tucumanos; no es una tarea que pueda afrontar un solo partido, por mayoritario que sea, ni tampoco por ningún grupo de iluminados”, destacó. Por eso, convocó a “las fuerzas políticas y sociales que tienen sus raíces en la mejor tradición nacional, popular y democrática”. Alperovich dijo estar dispuesto a ser el piloto en la tormenta (“sé que debo mantener mi mano firme sobre el timón”, graficó). Y, como cierre de su mensaje anual, indicó: “vamos a capear el temporal; nuestro rumbo se mantiene firme”.

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