Alperovich y Amaya dieron señales de unidad a los ediles

En la jura de la mesa directiva del Concejo Deliberante hubo abrazos entre todos. El gobernador saludó incluso a los opositores, Amaya elogió el respaldo del Gobierno y Cano ofreció un brindis.
Algunos concejales especulaban ayer con que el gobernador, José Alperovich, no llegaría a tiempo al recinto para presenciar la jura del presidente del cuerpo, Ramón Cano (PJ). Todos sabían que el mandatario estaba en la ciudad de La Cocha, pero lo que muchos ignoraban es que ese trayecto de 125 kilómetros lo haría en helicóptero.

Por aire, el viaje entre la ciudad sureña y la capital demora tan sólo 20 minutos. “Ahí viene Bati-alperovich”, comentó sonriente un asesor. Antes, hubo que esperar un tiempo al mandatario. Por eso, a las 18.25, cuando Cano abrió la sesión sólo se izó la bandera y se cantó el Himno Nacional. El recinto estaba repleto de gente y todo se cumplía solemnemente hasta que habló el edil Christian Rodríguez. “Pido un cuarto intermedio -dijo- hasta que llegue el gobernador”.

No había terminado de hacer su propuesta, cuando el concejal José Costanzo lo interrumpió: “sigamos nomás... sigamos”, repitió con ironía ante las risas de sus pares. La chanza del edil opositor no se escuchó en todo el recinto, porque tanto afuera como adentro había varios grupos de dirigentes aliados del oficialismo, que llegaron identificados con pecheras y pancartas con el nombre de los concejales.

El bullicio de los tamboriles entorpeció, incluso, el discurso de Cano.

Antes de subir al estrado de la presidencia, el gobernador Alperovich estrechó en un efusivo abrazo al intendente y al titular del cuerpo. La sesión especial sirvió para que las máximas autoridades demostraran un clima de armonía y de buena relación.

En su discurso, Cano agradeció el respaldo del mandatario y del jefe municipal . Además, felicitó a sus pares oficialistas “que acompañaron todos los proyectos” y de la oposición “porque siempre estuvieron dispuestos a colaborar”.

“Satisfecho”

Ayer también juraron Sara Noemí Correa (vicepresidenta primera) y Hugo Cabral (vicepresidente segundo). Tras finalizar la sesión, el intendente Amaya dijo sentirse satisfecho y emocionado. “La presencia del gobernador aquí, en este cuerpo, también implica un apoyo a la ciudad, por todos los hechos que tenemos que llevar a cabo para mejorar la vida de nuestros ciudadanos”, resaltó.

Alperovich, en tanto, saludó a con un abrazo y un beso a cada uno de los concejales; incluso a los opositores, y luego se retiró sonriente, pero sin hacer declaraciones. Más tarde, la mayoría de los concejales oficialistas compartió un brindis en la oficina de la presidencia.

En la mesa se sirvieron empanadas, sándwiches y gaseosas. Pero lo que llamó la atención fue que había sólo un vino. “Este le sobró del casamiento del hijo”, comentaron algunos ediles en referencia a la reciente fiesta del primogénito de Cano.

Detrás de las bancas

En la primera fila de las butacas del recinto se ubicaron los funcionarios del gabinete municipal. La primera en llegar y mucho antes que el intendente Amaya, fue la titular del área de Ingresos Municipales, Alicia Lerech. También asistió el diputado nacional, Germán Alfaro.

En otro sector destinado al público se observó a los legisladores oficialistas Armando Cortalezzi, José Teri y Daniel Heredia (hijo de la concejala Teresa Felipe de Heredia). Además, asistieron Marcelo Caponio (apoderado del PJ), Miguel Brito (Dirección de Arquitectura y Urbanismo) y Rolando “Tano” Alfaro (titular del Ente de Infraestructura Comunitaria), que a su vez es esposo de la concejala Noemí Correa.

Antes de iniciarse la sesión, el concejal bussista Claudio Viña ironizó sobre la presencia masiva de funcionarios de la Municipalidad. “Ahora vengo a descubrir que son de carne y hueso, que son humanos”, dijo en referencia a su queja de que no le responden los pedidos de informes.

Al saludar al intendente, el concejal José Costanzo aprovechó la ocasión para decirle a Amaya que necesita hablar con él. Más tarde, el edil del Partido Autónomo explicó que pretende exponerle los casos de obras de construcción y de remodelación que no exhiben ningún cartel que demuestre la autorización respectiva.

Alperovich saludo con un abrazo y un beso a Viña. Tras ese gesto, el edil de Fuerza Republicana respondió que lo cortés no quita lo valiente.

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