El almacén es 6,5% más caro que el súper

Por los volúmenes de compra y los controles, las grandes superficies ofrecen mejor precio en la mayoría de los productos.
Con bolsillos más apretados, la crisis cambió los hábitos de consumo de muchos cordobeses, que ahora evalúan con mayor precisión todas las posibilidades que tienen a mano a la hora de decidir adónde hacer las compras. Y si bien conviene adquirir en las grandes superficies la mayoría de los productos, lo cierto es que a la hora de ahorrar los pequeños comercios ofrecen algunas ventajas.

De un relevamiento realizado por este diario se desprende que el tradicional almacén de barrio es casi siete por ciento más caro en promedio que el supermercado.

Los más grandes logran mejores precios en la mayoría de los artículos –no sólo por sus grandes volúmenes de compra, sino porque además están más controlados–, como por ejemplo el aceite (37,4 por ciento más barato), el azúcar (26,7 por ciento), la Coca Cola (26,2 por ciento) y la harina (22,65), entre los más destacados. Pero hay algunas excepciones.

El pan, por caso, es sensiblemente más barato en las despensas que en los supermercados, pese a que las grandes superficies lo elaboran en sus propias instalaciones.

El kilo promedia en las mismas los 5,35 pesos, mientras que en los almacenes está en 4,25 pesos, es decir 20,5 por ciento más barato.

Otro producto que resulta más económico en los barrios es el jamón cocido, que cuesta 3,29 pesos promedio los 100 gramos. En los súper, en cambio, está en 3,64 pesos, 9,77 por ciento arriba.

Gran parte de los consumidores cordobeses dividen su consumo en dos alternativas: las compras previsoras del mes en supermercados o mayoristas y las adquisiciones específicas en las que la despensa de barrio vuelve a ganar protagonismo. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cada canal de compra?

Por gramos. Los almacenes dan la posibilidad de comprar productos en pequeñas cantidades que se acomodan al bolsillo de cada uno ("dos pesos de queso o tres de carne molida"). Los supermercados también permiten la compra de acuerdo a la cantidad que el cliente quiere –por ejemplo, en carne, embutidos y algunos productos lácteos– pero el precio final en mostrador suele ser más alto que en las góndolas con productos ya preparados en bandejas.

Por otro lado, la mayoría de los almacenes comercializa los productos en sus versiones más pequeñas: paquetes de yerba de 500 gramos, aceite en botella de 900 centímetros cúbicos, o manteca en paquete de 100 gramos, por ejemplo. Aunque los supermercados tienen en stock artículos en esas cantidades, la mayor variedad y oferta es en las versiones más grandes que no siempre son necesarias y para las que, obviamente, hay que desembolsar más dinero.

La libreta. La despensa permite el uso de libreta a sus clientes habituales cuando no se tiene el dinero, y, a diferencia de las tarjetas de crédito, es sin intereses.

Ofertas de cada día. Para los bancarizados, en virtud de convenios con las entidades, todos los días en los supermercados hay promociones para la compra de productos con descuentos que van del 10 al 20 por ciento con las tarjetas e incluso con varias cuotas sin interés. Así, por cada día de la semana se puede encontrar un descuento o promoción diferente según la boca de expendio para alimentos y bienes durables.

Más marcas. Los supermercados ofrecen más variedad de marcas que los almacenes o despensas. Tienen las primeras pero también las más económicas. Incluso las marcas propias suelen ser más baratas. El consejo más sencillo es buscar y comparar precios. En las góndolas, generalmente, los productos más baratos no están a la altura de los ojos de los clientes.

Una lista. Para las compras previsoras mensuales en los súper o hipermercados lo mejor es hacer una lista de los productos que realmente se necesitan. Las grandes superficies tienen la facilidad de "tentar" a los consumidores con ciertos productos, más que los almacenes.

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