Allanaron la sede de Pdvsa por las llamadas que hizo Antonini

El juez Petrone busca averiguar quién usaba un teléfono al que llamó el venezolano
Con el objetivo de desentrañar qué contactos mantuvo el venezolano Alejandro Antonini durante su última visita a Buenos Aires y qué papel pudo haber desempeñado el gobierno de Hugo Chávez en el caso de la valija, el juez Daniel Petrone allanó las oficinas porteñas de Pdvsa, la petrolera estatal venezolana.

En absoluta reserva, el operativo se llevó a cabo el martes pasado y estuvo a cargo de la Policía Federal, según informaron a LA NACION testigos del allanamiento. En el juzgado ya comenzaron a analizar la documentación secuestrada en el edificio que la empresa tiene en Cerrito y Avenida del Libertador.

El papel de Pdvsa en el caso siempre estuvo bajo sospecha. De hecho, según concluyó la justicia de los Estados Unidos, el dinero de la valija era un aporte de la petrolera chavista para la campaña electoral de Cristina Kirchner. Pero, hasta ahora, la justicia argentina no había allanado la sede de la empresa.

La medida ordenada por Petrone apunta a determinar con qué directivos de Pdvsa se comunicó Antonini durante su paso por Buenos Aires, luego de que le secuestraron 800.000 dólares en el aeroparque Jorge Newbery, el 4 de agosto de 2007. Había llegado en un vuelo oficial del gobierno de Néstor Kirchner, con funcionarios argentinos y venezolanos.

En particular, los investigadores están interesados en averiguar los detalles de una llamada que Antonini hizo a un teléfono celular que figuraba a nombre del entonces director de Pdvsa en la Argentina, Jorge Pérez Mancebo.

En un primer momento, el directivo declaró que si bien había firmado la orden de servicio de esa línea, que estaba a nombre de la empresa, él no usaba ese número. Pero una empleada de la petrolera que declaró más tarde lo contradijo: aseguró que ese teléfono era uno de los dos celulares que manejaba el ex director de Pdvsa en la Argentina. Petrone ordenó el allanamiento de Pdvsa para intentar encontrar algún registro de la empresa en el que figuraran los verdaderos usuarios de las líneas de la compañía.

Hombre de peso

Justo por debajo de Diego Uzcátegui Matheus en el orden jerárquico de la compañía, Pérez Mancebo era un peso pesado en la petrolera estatal venezolana. En sí misma, la llamada de Antonini no es prueba de nada, pero es un indicio más de que la visita del empresario no fue un simple paseo de placer.

En las casi 80 horas que estuvo en el país, habló a diario con el entonces funcionario kirchnerista Claudio Uberti, visitó la Casa Rosada y, a la salida, cenó con funcionarios argentinos y venezolanos en un exclusivo restaurante de San Isidro, siempre de acuerdo con datos y testimonios que constan en el expediente.

Aunque Pérez Mancebo niegue la llamada de Antonini, hay elementos que permiten afirmar que se conocían. Una foto que se publicó pocos días después de desatado el escándalo los muestra juntos, al lado del gobernador de la localidad venezolana de Cojedes, Johnny Yáñez Rangel, en una reunión hecha en Uruguay en octubre de 2006, casi un año antes del episodio de la valija.

Si bien la investigación de Petrone y de los fiscales María Luz Rivas Diez y Mariano Borinsky sigue adelante, en estas horas la atención está centrada en lo que debe resolver la Sala B de la Cámara en lo Penal Económico sobre la situación procesal del ex funcionario Uberti, uno de los compañeros de vuelo de Antonini. Petrone sostuvo que no había pruebas de que conociera el contenido de la valija y le dictó la falta de mérito, el 3 de julio pasado. Desde entonces, la causa está demorada en la Cámara.

Los investigadores también aguardan con expectativa la decisión que debe tomar la justicia de los Estados Unidos sobre el reclamo para extraditar a Antonini y el pedido hecho a los tribunales de Miami para que envíen la documentación del juicio oral en el que se condenó al venezolano Franklin Durán.

NEGOCIO BOLIVARIANO

La apertura: en octubre de 2004, la petrolera estatal Pdvsa abre su sucursal en Buenos Aires, al calor del relanzamiento de las relaciones entre los gobiernos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Promesa a medias: el objetivo inicial era abrir una red de estaciones de servicio para abaratar el costo del combustible en la Argentina. Pero desde entonces sólo se abrieron dos bocas de expendio de Pdvsa.

Renuncia: el primer encargado de la oficina local, Alejandro Gómez, renuncia en 2005. En Venezuela se difunde que fue por pedido de Julio De Vido, disconforme por la poca recepción a lo que pretendía el Gobierno de la empresa.

El escándalo: la siguiente administración tuvo un férreo control desde Caracas, al mando de Diego Uzcátegui. Su gestión se derrumbó cuando se supo que su hijo Daniel iba con Antonini en el vuelo de la valija.

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