Allanaron el astillero que fabricó el yate que habría comprado Jaime

En la causa por presunto enriquecimiento ilícito, el juez Norberto Oyarbide comenzó a investigar si el ex funcionario adquirió un barco de lujo. Desde que dejó su cargo, avanzan las causas en su contra.
La Justicia comenzó a seguir la pista del barco Altamar 64 que, según una denuncia, habría comprado el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Con ese objetivo y en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito, la Gendarmería allanó el astillero y las oficinas de la empresa que construye y comercializa los yates de lujo que suelen venderse a magnates extranjeros.

Los resultados de la investigación se conocerán en pocos días luego de que el juez Norberto Oyarbide y el fiscal Carlos Rívolo analicen quiénes son los propietarios de las sociedades que figuran como compradoras de estos barcos de 20 metros de eslora y equipamiento de alta gama.

Los Altamar 64 se construyen en San Fernando, pero los propietarios tienen sus oficinas en Rosario donde desde 2003 lanzaron esta línea de cruceros con material de primera línea y con las comodidades de una mansión: tienen baño en suite con jacuzzi, un dormitorio principal alfombrado con aire acondicionado, televisión y DVD, más dos cabinas con camas para los invitados y otra para la tripulación con su correspondiente baño. También queda espacio para un amplio living comedor con plasma y home theater, cocina con grandes mesadas y lavaplatos incluido más una terraza al aire libre.

El juzgado de Oyarbide fue tras estos barcos después de que se conociera que el abogado Enrique Piragini –un especialista en acusaciones mediáticas– estaba a punto de presentar una denuncia en Comodoro Py relatando en detalle la supuesta compra de Jaime. Según esta versión, el ex secretario de Transporte tendría amarrada la nave en Porto Alegre, un destino que suele elegir en sus viajes de placer. Allá vive su hermano, exiliado durante la dictadura. De hecho, Jaime tiene otra causa abierta en el juzgado de Claudio Bonadío donde persiguen la posible aceptación de dádivas a través del uso de jets privados para viajes de placer alquilados por empresas de transporte, a las que el ex funcionario debía controlar. La denuncia la hizo la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, y entre los circuitos favoritos de Jaime estaba Brasil.

La información de Piragini dice que el ex secretario habría encargado la nave a través de Carlos Bindelli, un broker especializado en la venta de barcos que tiene oficinas frente al country náutico Marina del Norte. Con esta información, el fiscal Rívolo pidió que el abogado ratifique sus declaraciones y que se realicen allanamientos en las sedes de Altamar Yacht SA para buscar documentación que pueda vincular a Jaime con el yate. Ésa fue la misión del viernes de la Gendarmería, cuando se presentó en el astillero, y del lunes, en las oficinas de la calle Virasoro de Rosario. De ahí se llevaron todos los documentos de los barcos que se vendieron en el país desde 2003, en el comienzo de la gestión kirchnerista. Obtuvieron papeles de menos de una docena de sociedades que adquirieron estos barcos de alta gama. Su análisis demostrará si el polémico ex secretario se permitió un lujo que nunca podría justificar con sus ingresos. Según su declaración jurada de bienes, su patrimonio es de 99.039 pesos.

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