"No hay alineamiento automático en temas morales"

Juan Pablo Cafiero, representante argentino en el Vaticano, evaluó, ya más relajado, el resultado del encuentro entre la presidenta Cristina Fernández y el Papa Benedicto XVI.
–Fue muy positivo. Una larga charla. Hablaron de repetir los esquemas de mediación que se utilizaron hace 25 años en otros conflictos.

–¿Cómo está la relación con el Vaticano?

–Es muy buena. Llevamos un año trabajando en el diálogo. Pudimos explicar muchas de las posiciones argentinas en temas que son sensibles. Por ejemplo, hablamos de la reforma militar para mantener el servicios religiosos, pero por sobre todo para que se refleje la pluralidad.

–¿Eso implicaría eliminar la figura del obispado castrense?

–La reforma militar fue una política de Estado. Seguiremos ilustrando a la Santa Sede sus alcances. El Estado debe garantizar la tutela de la libertad religiosa. El hecho de que no haya un obispo no quiere decir que no haya presencia religiosa. Queremos que haya igualdad entre militares y civiles. Nuestra propuesta al Vaticano es concreta: queremos crear una mesa de diálogo entre la Santa Sede y el gobierno argentino para ver la mejor forma de prestar servicios religiosos a los militares, sea cual fuere su religión. El obispado castrense corresponde a otra historia, a otro proceso.

–En otras épocas, la Argentina opinaba igual que el Vaticano.

–En los 90, la Argentina tenía alineamiento automático con la Santa Sede en tema morales. Eso hace tiempo que no sucede. Tenemos otra línea de reflexión. Somos Mercosur, Unasur, tomamos autonomía.

–¿Cómo repercutió el fallo que avaló el matrimonio entre personas del mismo sexo?

–Jamás se meten con la vida interna del país. Para eso están las conferencias episcopales. El Vaticano no se mete, salvo frente a una guerra civil o conflictos como en Honduras. La Santa Sede es un sujeto internacional que busca buenas tener relaciones.

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