Más alimentos para las góndolas europeas

Sigue el viento de cola para esas exportaciones. Los precios no cayeron.
En el temporal de la crisis internacional, la exportación de alimentos elaborados parece ser uno de los pocos negocios que se mantiene a flote. Un relevamiento oficial consigna que mientras los precios de los productos primarios caían, los terminados mantenían su nivel. A partir de este dato en 2009 se apuntará a captar nuevos mercados para esos artículos.

Un informe de la Fundación Exportar revela que aunque los precios de los commodities descienden, los productos elaborados a partir de esos mismos insumos que se van a pique, mantienen firme su cotización y sus planes de venta. El caso más claro es el del aceite de soja. El que se vende a granel llegó a cotizar 1,03 dólares en 2008 antes de desplomarse. En cambio, el mismo producto envasado y listo para la góndola se mantuvo en 1,5 dólares. Algo similar ocurre con el aceite de oliva: el que se vende a granel cotiza a 15 dólares y el virgen, a 17.

También los vinos, dulces, infusiones, quesos y golosinas lograron mantener sus precios en los locales europeos sin que los arrastrara la corriente. Por ejemplo, en Inglaterra el Luigi Bosca se sigue vendiendo a 19 libras. Y el Terrazas Malbec se mantiene a 7,98 euros en Alemania.El queso provolone Magnasco continúa vendiéndose a 4,99 dólares en Estados Unidos y las hamburguesas Paty a 11,6 libras (solo por cuatro unidades!) en Inglaterra.

Para Marcelo Elizondo, titular de la Fundación Exportar, la clave para campear el temporal pasa por "desarrollar la promoción de exportaciones de productos terminados". Según su razonamiento, "hay mucha volatilidad en los commodities , pero el precio del producto terminado baja menos".

Para este año, la Fundación planea armar semanas de productos argentinos en grandes tiendas y supermercados europeos. El año pasado una de las sedes de estos eventos fue el Corte Ingles, en España y este lo serán las tiendas Lafayette, en Francia. "Hablamos con los encargados de las grandes cadenas y notamos que les preocupa más como va a evolucionar la venta de indumentaria y bienes durables que la de alimentos, dijo Elizondo.

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