Alimento de vida para pobres y desocupados

Alimento de vida para pobres y desocupados
La elaboración de pan ha unido a dos agrupaciones totalmente diferentes, pero que trabajan con el mismo objetivo: colaborar con la subsistencia. La propia y la de los demás.
Se trata de un grupo de personas desocupadas que sobreviven gracias a la elaboración y venta de pan casero en las calles de la provincia, y de otro que se lo compra para venderlo más barato a las personas de escasos recursos.

Anoche la panadería Desocupados Unidos trabajó doble turno. A los 100 kilos de pan que amasa diariamente, agregó otros 40 que tienen un destino solidario. Se los comprará una agrupación política que, gracias al aporte en plata o harina que le hace a esta panadería, consigue comprar el pan a menos del precio de costo para luego venderlo sin ganar nada con su comercialización. Sólo la satisfacción de poder ayudar a los más necesitados.

Se trata de la Agrupación Peronista 8 de Octubre, cuyo presidente dice creer en la asistencia social, pero no en el asistencialismo. "Hay muchas formas de ayudar a la gente, pero sin regalarle nada -sostiene Carlos Cabrera, al frente de la agrupación-. Con mis compañeros siempre concretamos proyectos para asistir a quienes más lo necesitan. Uno de ellos es este del Pan Peronista Solidario, que es un pan que podemos vender a $1,60 el kilo, un peso más barato que el resto, y sin fines de lucro. Lo vendemos al mismo precio que nos cuesta".

El proyecto pudo concretarse y continuar porque esta agrupación se encarga de abaratar el costo de la elaboración de este alimento, donándole a una panadería cierta cantidad de plata o harina para que trabaje.

Ese ahorro en la producción permite que este negocio pueda dejarles el kilo de pan 40 centavos menos de lo que normalmente se cobra para su reventa. "El precio de costo normal del kilo de pan es de 2 pesos, para venderlo a 2,60 -explica Cabrera-. Mediante este sistema nos cuesta 1,60 pesos y a ese precio lo vendemos. De esta manera la gente se ahorra un peso, y eso suma".

Para llevar adelante el proyecto del pan solidario, la agrupación tuvo que conseguir no sólo las donaciones de dinero o harina, sino también el nexo con una panadería dispuesta a trabajar horas extra sin ningún tipo de ganancia, pero tampoco de pérdidas.

Fue así que Desocupados Unidos aceptó formar parte del proyecto. Es una cooperativa formada por desocupados que se unieron para trabajar haciendo y vendiendo pan, semitones y medialunas caseras. Nació hace un par de años gracias a la iniciativa de Carlos Espinosa, quien consiguió una amasadora a través de un plan Manos a la Obra. Poco a poco se fueron sumando más integrantes. La mayoría sin tener experiencia de panadero. "Yo soy albañil y no consigo trabajo estable -cuenta Ernesto Astudillo-. Me uní a la cooperativa sin tener idea de cómo hacer el pan, como nos pasó a muchos de nosotros. Pero todos aprendimos a los golpes. Gracias a Dios la panadería nos da lo necesario para sobrevivir".

Actualmente 20 familias viven de su trabajo en Desocupados Unidos. Algunos se encargan de la elaboración del pan, los semitones y las medialunas; otros, de su venta callejera, improvisando un centro de venta en cualquier esquina del Gran San Juan.

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