"Hay una alianza económica contra el Gobierno".

La funcionaria, de consulta permanente de Cristina, vincula a Techint y a la UIA con las entidades del campo. Dice que quieren torcer la política económica.
Es una de las economistas heterodoxas más respetadas del país y conduce el Banco Nación desde hace un año y medio. Dialoga casi a diario con Cristina Kirchner e integra el comité anticrisis del Gobierno junto a los ministros Carlos Tomada, Débora Giorgi, el polémico Guillermo Moreno, el recaudador Ricardo Echegaray y el jefe de la ANSES, Amado Boudou. Aunque viene de la academia, habla como militante. Y en medio de la pelea oficial con el grupo Techint tras la estatización de sus últimas tres fábricas en Venezuela, disparó munición gruesa contra el holding de la familia Rocca en una entrevista con Crítica de la Argentina. Acusó al grupo de haber sobreactuado sus protestas contra la Casa Rosada por sus vínculos con Hugo Chávez y le adjudicó "ganancias extraordinarias" en los últimos años. También lo ubicó a la cabeza de una "alianza de sectores concentrados de la industria y el campo" para torcer a su favor la política económica.

–¿Cree que hay una intencionalidad política en la catarata de reclamos empresariales para que el Gobierno rompa con Venezuela por el caso Techint?

–Sí. La veo claramente. Esta sobreactuación está yendo mucho más allá de la actitud del Gobierno argentino de respetar las decisiones soberanas del gobierno de Venezuela. Hay un doble discurso sorprendente en el empresariado más grande. Piden que el Estado intervenga para darles subsidios, para mantener alto el dólar y para que los salarios no aumenten tanto, pero son los campeones de la no intervención cuando se habla de decisiones que reorienten el excedente económico. Creo que en el fondo, su crítica contra Chávez es una crítica a la decisión del Gobierno argentino de intervenir más en la economía.

–¿Lo ve como parte de la campaña electoral?

–Creo que también metió la cola, sí. Cuando una repasa la discusión por las retenciones (a la exportación de soja), ve las alianzas que hay entre sectores concentrados industriales y del campo. Hay que ser ingenuo para no hacer una lectura política de esas alianzas, cuando se ve a los candidatos de la oposición junto a los exponentes de estas campañas.

–¿Pero estuvo bien o no la decisión de Chávez?

–Yo no voy a opinar sobre eso. Cada país tiene su propia estrategia y su forma de intervención en la economía. Es tan simplificado y falaz decir que la nacionalización de Aerolíneas Argentinas es igual a lo que está haciendo Chávez como decir que lo que se hace allá está bien y extrapolarlo linealmente a la Argentina.

–Techint era el principal sostén empresario de Néstor Kirchner en el arranque de su gestión y hasta se lo citaba como ejemplo de la burguesía nacional que el Gobierno quería fomentar. ¿Por qué cree que se dio vuelta?

–No sé si era el principal sostén del gobierno de Néstor. Si uno mira los sectores productores de commodities transables (materias primas que se exportan), ve que su rentabilidad ha sido inmensa entre las empresas grandes y chicas en los últimos años. Eso también favoreció a las pymes. Y ellas también fueron el sustento político del Gobierno en el empresariado.

–¿Entonces es una advertencia al oficialismo para que no siga a Chávez?

–Lo que ellos quieren decir es cuestión de ellos. Yo creo que hay que leerlo como una crítica a las distintas políticas de intervención del Estado en la Argentina. Y pienso que esta reacción es totalmente desorbitada. Con la estatización de SIDOR no hubo esta sobrerreacción y era la empresa más grande que tenían allá. Ahora por tres empresitas que no llegan a 300 obreros en total ponen el grito en el cielo todas las cámaras del país.

–Los sectores concentrados pero también los más atomizados coinciden en que falta crédito para la inversión. ¿Es así?

–Es cierto que falta crédito. Pero desde la banca pública hacemos lo posible. El promedio del sistema financiero creció un 16% en lo que va del año y el del Nación el 62 por ciento. Nosotros estamos ofreciendo créditos y también juega un rol contracíclico la financiación que hace la ANSES. Y eso es importante porque se discutía que no tenía que hacerlo.

–¿Pero es necesario que el Gobierno argentino rescate a multinacionales en quiebra como General Motors y Mercedes-Benz con fondos de la ANSES?

–Ésa es una visión muy simplificada de la realidad. Hay mucha plata de la ANSES direccionada a las necesidades de las pymes, como las autopartistas. Y hay muchas pymes que dependen de las grandes. Lo que se planteó con esas filiales es tienen un desarrollo endógeno e independiente de las casas matrices. Y además, justamente como tenemos esa zanahoria del crédito, les podemos exigir a las multinacionales cosas hasta ahora imposibles. Como que usen un 40% de piezas locales, en vez del 20% actual.

40.000 líneas para inquilinos

–¿Funcionará el plan de créditos que lanzó el Banco Hipotecario?

–Creo que sí y que fue una excelente decisión. Se recupera el rol del Hipotecario y de la banca estatal especializada. Es toda una señal que el Nación se dedique a financiar la producción, el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior), a la inversión y el Hipotecario, a la compra de casas y la construcción.

–¿Pero se van a otorgar? ¿No va a pasar como ocurrió con el plan para inquilinos?

–Sí, se van a otorgar. Ha habido una demanda enorme en las últimas semanas. Y el plan inquilinos a nosotros nos funcionó. No fue un fracaso como dicen. El 40% de los 40 mil créditos para vivienda que dimos nosotros en el último año fueron para inquilinos. Que se pueda tomar como buenos pagadores a los inquilinos cumplidores es bueno, porque la relación cuota-ingreso también se flexibilizó. Así se amplió también el universo de sujetos aplicables. Y se compensó la brecha entre los ingresos y el valor de las propiedades.

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