Más aliados ya se desmarcan de los Kirchner

Política Albertistas, transversales y diputados justicialistas.
Cada vez se hace más evidente cómo se va desmembrando el poder que supo construir Néstor Kirchner a partir de mayo de 2003. El descontento y el distanciamiento con el gobierno kirchnerista ya no lo ocultan desde los sectores más vinculados a Alberto Fernández hasta varios diputados oficialistas, pasando por los grupos no peronistas que formaron parte del Frente para la Victoria.

La salida del Gobierno de Romina Picolotti reflejó la pérdida de poder de los albertistas. Se sumó al alejamiento de Héctor Capaccioli y a los rumores de que Kirchner habría fijado a Alberto como un límite para armar listas en la Ciudad de Buenos Aires. Esta semana, la diputada Vilma Ibarra, pareja del ex jefe de Gabinete, demostró el malestar del sector al asegurar que el Gobierno “construye exactamente lo contrario a lo que prometió antes de las elecciones”. “Digamos la verdad, hoy nadie cree que la Concertación está viva”, agregó.

En el mismo sentido se expresó su hermano, el legislador Aníbal Ibarra, que también fue marcado como un límite. “Quienes dicen que nosotros somos el límite son los mismos que aplauden el acuerdo con Rico en la provincia”, retrucó.

Más allá de Ibarra, hay otros grupos que se alejan del kirchnerismo por sostener que el Gobierno se “pejotizó”. Es el caso, por ejemplo, de los dirigentes sociales Humberto Tumini y Jorge Ceballos.

Esta situación tiene su correlato en la Cámara de Diputados, donde algunos grupos aliados, acostumbrados a acompañar los proyectos provenientes del Ejecutivo, ahora empiezan a mostrar sus disidencias. El bloque Encuentro Popular y Social, conformado por el socialista K Ariel Basteiro, Vilma Ibarra, Victoria Donda y Cecilia Merchán, ya no es más un paquete de cuatro votos seguros para el oficialismo. En los últimos proyectos controvertidos, como la de la prórroga a la Emergencia Económica o el Impuesto al Cheque, votaron en contra. No obstante, todavía acompañan otros proyectos, como la reestatización de las AFJP o la expropiación de Aerolíneas Argentinas.

El bloque también manifestó su oposición a la iniciativa del blanqueo de capitales. “Abre las puertas al ingreso de capitales de dudoso origen, premia a los grandes evasores y deja en peores condiciones frente al fisco a quienes han cumplido sus obligaciones legales”, aseguró ayer la cordobesa Merchán.

Pero no sólo con aliados tiene problemas el oficialismo. Luego de la salida del bloque de Felipe Solá y otros ocho diputados, ya hay un nuevo grupo de diputados que podrían considerarse díscolos. El máximo referente es el santafesino Jorge Obeid, que junto a dos comprovincianos viene votando en contra, absteniéndose o ausentándose en las votaciones importantes. Pese a que siguen formando parte del bloque, desde la conducción ya no los consideran a la hora de contar los votos. Otras figuras también vienen marcando diferencias: esta semana hubo siete oficialistas que votaron a favor de insistir con la Ley de Glaciares vetada por Cristina y otros siete que se abstuvieron.

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