Ex aliados acusan a Chávez de "incapaz" y piden su renuncia

Es un nuevo grupo opositor integrado por ex funcionarios del presidente. Le adjudican "incapacidad para gobernar" y denuncian el crecimiento de la pobreza, la corrupción y el autoritarismo. Todo se da en un ambiente de crispación social.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sigue estando bajo presión. Ayer, un grupo de importantes ex aliados, muchos de los cuales fueron sus ministros o lo acompañaron en su intento de golpe de Estado de 1992, le reclamó por carta su renuncia bajo el argumento de que, tras once años en el cargo, "no tiene legitimidad ni capacidad para gobernar".

Según un comunicado publicado en la prensa local, entre los firmantes están el ex canciller Luis Alfonso Dávila; el ex ministro de Defensa, Raúl Isaías Baduel; uno de los redactores de la Constitución, Hermann Escarrá; y ex comandantes que acompañaron a Chávez en su sublevación, como Yoel Acosta y Jesús Urdaneta.

La carta se da en un contexto de grave crisis para Venezuela por un pronunciado déficit energético y una baja notable en su producción económica, al tiempo que los problemas inflacionarios comienzan a afectar a los sectores más pobres -los votantes sustanciales del chavismo- y el gobierno se encuentra bajo fuego, con protestas en las calles, tras el cierre de una media docena de televisoras por cable.

Chávez, según los firmantes, "no tiene autoridad moral y material para gobernar por cuanto no responde a la satisfacción de las exigencias del pueblo", dice el texto de los ex aliados del presidente, publicado ayer en varios medios importantes del país. "Presidente Chávez, quienes hemos hecho de la defensa de la Constitución nuestra lucha ( ...) en aras de evitar al país mayores males y desgracias, tal y como están ocurriendo, le exigimos formalmente su renuncia", afirman el grupo, autoidentificado como "Polo Constitucional".

Según este texto, Chávez debe dejar el poder debido a "su proyecto personalista, autocrático y totalitario", "por su falta de rendición de cuentas", "por el lenguaje descomedido" empleado que "desnuda su alma intolerante, mezquina, llena de odio y resentimiento".

De acuerdo con el opositor "Polo democrático", tras una década de gobierno "se profundiza la pobreza", los servicios públicos "son un caos", la economía "vive una de sus crisis más profundas a pesar de la abundancia petrolera" y la corrupción, "que constituye el estigma moral de un gobierno y fue bandera de su propuesta política, tiene hoy en su haber el enriquecimiento ilícito más obsceno que haya presenciado el país". "Funcionarios, familiares y personajes conocidos como los 'boliburgueses' han saqueado gobernaciones, ministerios, alcaldías, empresas del Estado", asegura el texto opositor. El "Polo Constitucional" reivindica además el derecho de los venezolanos "a la propiedad privada", la "educación plural" y el "pluralismo político" y critica que el ejército y otras instituciones estén "distorsionadas por la incursión de elementos extraños", en una clara alusión a Cuba.

En estos días, Chávez insistió en que las manifestaciones registradas en Venezuela en su contra pretenden desestabilizar al gobierno y tienen "el mismo formato" que el golpe de Estado de abril de 2002, cuando fue alejado del poder durante dos días.

El fin de semana último, el jefe de Estado retó a que "uno de esos opinadores" de la oposición responda por qué no llaman a un referéndum revocatorio. "Es muy fácil, está en la Constitución, comiencen a recoger las firmas", dijo en su programa "Aló presidente". Chávez ganó la presidencia en 1998 con el 56,5% de los votos, luego revalidó con 59,8% en 2000 tras una reforma constitucional, obtuvo casi 60% de apoyo en el referéndum revocatorio de 2004 y fue reelecto con el 63% en 2006. En 2007 perdió un intento de reforma constitucional.

La sorpresiva aparición de este nuevo grupo opositor se da en un contexto de tensión, fogoneada por problemas económicos y malhumor social por continuados cortes de energía eléctrica, atribuibles -según analistas y opositores- a la falta de inversión en la infraestructura energética.

La semana pasada, miles de manifestantes fustigaron al gobierno por retirar la señal del servicio de cable a Radio Caracas Televisión Internacional (RCTV), un canal crítico de Chávez. Enfrentamientos posteriores, en los que participaron policías antidisturbios, partidarios gubernamentales y estudiantes opositores de Chávez, dejaron dos jóvenes muertos. También por esos días, el vicepresidente y ministro de Defensa, Ramón Carrizales, renunció, citando razones personales, aunque la oposición y la prensa hablaron de rencillas en el poder.

Chávez devaluó la moneda en enero, a través de un ajuste que permitió al gobierno impulsar el gasto público pero que, según los analistas, acabará impulsando aún más el alza de precios. Los controles económicos, en tanto, han fracasado en contener la inflación de 25%, que mina los ingresos de los pobres, quienes han sido el núcleo de su respaldo político.

Para contrarrestar esta situación, Chávez ha desplegado inspectores y soldados con la tarea de controlar precios. Los adversarios de Chávez dicen que tales medidas sólo desalentarán aún más la inversión privada, que cayó un 7,6% en 2009 en medio de la nacionalización de bancos, empresas de café y compañías del sector petrolero.

Sus críticos afirman que Chávez reconoce que está en un aprieto, al explicar su actitud cada vez más provocadora hacia la oposición. Sin embargo, para quienes predicen el principio del fin para el chavismo, el propio presidente aconseja: "Hay que regalarles unas buenas sillas a ellos pa' que esperen sentados".

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