Algunos a toda "Costa", cambian de ropa según la ocasión

Hay candidatos que pontifican sobe la ética sobre las tarimas eleccionarias, olvidando las acciones que los vinculan con algunos emprendimientos.

Costa, o su empresa, pueden hacerlo. El desafío para nosotros es saber cual de todos ellos, de todos los Costas es el que explota uranio y cual el que quiere legislar.

Claro está que cuando hablamos de acciones, no lo estamos haciendo en la bajada de esta nota, a las acciones que los seres humanos efectuamos permanentemente en cada uno de nuestros actos de vida, sino a las que en las bolsas del mundo condicionan la calidad de vida de millones de ignotos hombres y mujeres.

Antes de ingresar en el camino que nos propondrán las líneas que siguen, creemos pertinente resaltar que no es ni ilícito, ni criticable que alguien invierta su dinero en un emprendimiento comercial destinado a la exploración y explotación minera. Lo que sin lugar a dudas es criticable que, ese alguien, despotrique públicamente sobre los "efectos" negativos de esos emprendimientos, a la vez que en privado se enriquece gracias a ellos.

En las últimas horas a tomado estado público la conformación del paquete accionario de la hasta hace poco prácticamente empresa Mercest S.A., encargada de la explotación de uranio en Laguna Sirven.

Que ha logrado el raro sortilegio de que en pocas horas un hombre ajeno a nuestras crónicas habituales haya trepado a las primeras planas de los medios informativos, quienes son los propietarios de la casi totalidad de sus acciones, a saber: Martha Suárez de Costa, Carlos Eduardo Costa y los hijos de ambos, Eduardo Raúl y Horacio Alejandro, ya que como es sabido, el mayor de los hermanos es el actual candidato a diputado nacional por la Unión Cívica Radical y quien se postuló, sin mayor suerte, a la primera magistratura provincial en los comicios del 2007.

No es para nada despreciable el dato de que esta empresa que busca operar un yacimiento que generaría un movimiento varias veces millonario, sólo tiene como capital declarado, una suma ínfima para este tipo de emprendimientos: 112.400 pesos, el valor equivalente a menos de dos camionetas 0 Km.

Hay situaciones que permanentemente se empeñan en sacudirnos a los ciudadanos comunes, ¿a qué situación nos referimos?, a las del doble discurso, tal es el caso que hoy nos ocupa, el del mega empresario: Eduardo Costa. Alguien que hasta aquí supo practicar muy bien ese deporte nacional de jugarla de algo y ser en realidad otra cosa. Por estas pampas lo común y natural fue siempre jugarla de "progre" y resultar siendo cualquier cosa menos eso, eso sí, con un discurso de barricada que haga juego con la imagen de joven díscolo, pero exitoso.

"Le sacamos la careta", dice un dicho popular para indicar cuando se conocen las verdaderas intenciones de una persona que hasta ese momento las escondía. Eso es lo que le sucedió al señor Eduardo Costa, quien se postulara en su momento para Gobernador y hoy aspira a una banca de diputado nacional por su partido, el alicaído radicalismo vernáculo.

¿Por qué decimos que Costa apuesta al doble discurso? Porque fue un ferviente opositor a la explotación minera en Río Turbio cuando soñaba con llegar a mandatario provincial. Porque insistió en su postura cuando se debatió acerca de la instalación de la mega usina en la cuenca carbonífera y porque cada vez que hablaba del tema en público parecía que lo hacía el Alan Gore de la Patagonia.

Pero lo importante aquí es razonar, hipotéticamente, que hubiera sucedido si el protagonista de esta "película" ganaba las elecciones. O más bien aún, que es lo que sucedería, si llega a tener una banca en la Cámara Baja. Porque de todo lo que se habló aquí podemos señalar que la explotación de cualquier mineral y, especialmente, el que está en cuestión en Las Heras debe hacerse de la manera más clara posible.

En las últimas horas el mandatario provincial, Daniel Peralta, señaló que el uranio es un mineral estratégico para la provincia, que hay que tener cuidado de quiénes son los actores privados que "andan rondando ahí" para ver si pueden explotarlo o no y que tomarán notas respecto de quiénes son esos actores privados, teniendo en cuenta que al ser un mineral estratégico, no puede estar en manos de una empresa privada. Esto es algo para resaltar: la explotación de un mineral estratégico debe estar en manos del Estado.

Por todo esto decimos que Costa pudo y hasta quizás sueñe, aunque el sueño se le vaya escapando a medida que más se conoce la relación que mantiene con los negocios y no sabe despegarlos de la política, con ser juez y parte de un mismo entramado, complejo, como es la explotación del uranio y las funciones de representatividad de los intereses de los habitantes de Santa Cruz, de todos los habitantes y no de él y su familia.

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