Algunos prefieren el "no te metás"

Desde la comisaría de la Mujer apuntan que sólo dos denuncias surgieron, en 8 años, de escuelas y sanatorios privados.
En ocho años, sólo dos casos de abuso sexual hacia niñas y adolescentes llegaron a la Comisaría de la Mujer a partir de un alerta por parte de escuelas y centros de salud del sector privado; mientras que una importante cantidad de investigaciones surgieron de advertencias del ámbito público. "Es abismal la diferencia cualitativa de compromiso entre el sector público y el privado", se lamentó la titular de esa dependencia policial, Mariel Arévalo, quien además indicó que la falta de iniciativa para intervenir en esta problemática en el sector privado es "realmente preocupante". "No sé cuál es el concepto que tienen de la mujer determinados espacios", indicó la funcionaria, quien puntualizó que se trata de casos que "ocurren en todos los estratos sociales, y cuando uno se entera, el problema deja de ser privado". Con ese lema, el equipo de trabajo de la comisaría se propone "llegar a lo privado con las experiencias y la modalidad de actuación que lo caracteriza, e instar a que estos lugares adviertan las situaciones de abuso o violencia, apenas las conozcan". Además, aseveró que si bien estos hechos "no discriminan franjas sociales", en sectores "populares" existe más conocimiento sobre cuáles son los derechos de las mujeres vulneradas.

Tras recordar que este año se trabajó en más de 400 casos judicializados de abuso sexual, y que más de 70 por ciento tiene como víctimas a menores de 18 años, quienes en su mayor parte 95 por ciento son agredidas en el ámbito intrafamiliar, Arévalo destacó la importancia de "no callarse" cuando se toma conocimiento de lo que sucede con una persona, porque entonces "deja de ser el ámbito privado". "Basta un llamado telefónico que dé cuenta de una situación anómala", aseguró. Además, explicó lo difícil que es para la víctima denunciar lo que sucede, pero aclaró que siempre es posible ayudar porque "no hace falta estar involucrado directamente, sino que se puede aconsejar o ayudar sin la necesidad de denunciar a alguien de manera directa". También afirmó que existe la posibilidad de "informarle a la víctima que hay un lugar al que puede acudir".

Por su parte, la psicóloga de la Casa de la Mujer de Rosario, Liliana Pauluzzi, indicó que el abuso intrafamiliar "nunca se da una sola vez" como ocurrió en el caso que se dio a conocer hace unas semanas, de la joven de 17 años que fue violada por la pareja de su madre durante 12 años sino que pasa por una serie de etapas: "La primera es la de la seducción; la segunda es el abuso propiamente dicho; la tercera es la de la imposición de mantenerlo en secreto; la cuarta es la revelación, y la quinta es la retractación, que es confirmatoria del abuso", indicó la profesional.

La Comisaría de la Mujer trabaja permanentemente con profesionales y trabajadores del sector público, en conjunto con los ministerios de Salud y Educación provincial, para brindar herramientas desde las experiencias, sobre cómo actuar ante una situación "de anomalía" del desarrollo de los derechos de la mujer, gracias a las diferentes charlas que organizan. "Ahora estamos a disposición para llegar también al ámbito privado; porque en lo público, los resultados son ampliamente positivos", aseguró, y subrayó que "la víctima más vulnerable es la de abuso sexual, por eso es a la que más debemos apoyar", desde establecimientos de salud, educativos, religiosos, entre otros espacios que hacen al contexto social de una persona, donde puede surgir el dato disparador para comenzar a ayudar.

Desde su experiencia en ocho años al frente de la institución, Arévalo recordó: "Hemos tenido casos de médicos de efectores privados que plantearon la situación de una persona abusada a sus superiores y al asesor legal de la institución, pero recibieron la advertencia de que no se les ocurriera denunciar. Por eso me pregunto por el concepto que tiene de las mujeres determinado sector de la sociedad", dijo, y ahondó: "Hay una idea de que el que denuncia recibe una contradenuncia, y eso no existe jurídicamente". En esa línea, señaló que desde la comisaría se intenta llegar a los sectores privados para aclarar los conceptos. "Quien cumple funciones en un efector de salud no puede ser indiferente ante la situación de una niña que está pasando por algo terrible".

Con respecto eso, Pauluzzi coincidió con la diferencia de involucramiento entre lo público y lo privado. Y fue más allá, al asegurar que esa indiferencia no es inocente. "Tenemos un contra movimiento de los lugares de poder, que frenan todo tipo de denuncia", indicó la profesional, quien señaló que de ese modo se obtura cualquier tipo de ayuda a las víctimas.

En los sectores populares -consideró Arévalo , "los casos de violencia o abuso salen a la luz, pero no cabe duda que en esos ámbitos, la gente está más informada sobre cuáles son sus derechos y cuáles sus obligaciones desde el punto de vista humano y solidario", aseguró sobre la mayor difusión de la problemática. "Tenemos trato con la gente y luego se sacan conclusiones", indicó la funcionaria policial.

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