Alguna claridad en la mudanza

Por: Oscar Raúl Cardoso

Para, al menos, parte de la oposición cubana en Miami debe haber sido algo así como la injuria cuando se suma al insulto.

En los mismos días en que se enteraba de que Fidel Castro se ejercitaba en las calles de La Habana -echando dudas sobre los pronósticos de muerte inminente que esparció en los últimos meses la inteligencia estadounidense-, su hermano Raúl decidía un cambio drástico en la plana mayor del gobierno de la isla.

Raúl no sólo desplazó de cargos centrales a varios funcionarios que fueron claves en esta enigmática transición que se inició con la operación de urgencia a Fidel a mediados del 2006. La mayoría de los siete ministros a los que dejó ir el presidente fueron colaboradores estrechos de Fidel -como el ahora ex canciller Felipe Pérez Roque, considerado candidato a la sucesión presidencial- con lo cual sus primeras apariciones públicas en casi tres años parecieron designadas a mostrar que el comandante no sólo estaba bien sino que no parecía considerar que lo que estaba sucediendo fuera de su incumbencia.

El artículo que escribió ayer develó su acuerdo con Raúl para los cambios, demoliendo la idea de un enfrentamiento entre ambos que había crecido en algunos columnistas. El golpe que descargó contra dos de los desplazados a los que tachó de "indignos" incorporó la claridad de esa alianza pero también agregó más códigos en este diseño encriptado.

Es difícil anticipar que significarán estos cambios. En primer lugar Raúl Castro ha decidido que su sello en el gobierno será puesto con el uniforme. El más antiguo de los ministros de defensa del planeta trajo tres generales al gobierno en lo que se considera será el inicio de una transformación de la burocracia de la revolución.

En febrero del 2008 -cuando asumió formalmente la presidencia-, Castro pronunció su primer discurso y cayó con el hacha retórica sobre la cultura del despilfarro la la ineficiencia.

Los militares tienen su razón: las fuerzas armadas de la revolución son más que un ejército y tienen gran experiencia en el manejo empresario, buena parte obtenido en la gestión del turismo, que controlan, pero en total manejan más de 800 empresas.

Hay un espacio mayor por delante que una "desburocratización" del régimen. Estos cambios se producen cuando parecen ser inminentes una serie de decisiones tendientes a modernizar la isla, en especial la economía. Esto es lo que se está esperando desde que Raúl se hizo cargo del poder, primero de modo provisional (2006) y luego pleno (2008).

Entre otras cosas es parte de la especulación la posibilidad de un acercamiento con Washington ahora que allí manda Barack Obama. Sin embargo los cubanos de Estados Unidos están intentado evitar una flexibilización de las leyes del bloqueo económico y en el nuevo equipo de La Habana no hay indicio visible de una figura que pueda iniciar un diálogo, salvo por el hecho de que el nuevo canciller es un diplomático de carrera, Bruno Rodríguez, que representó a su país en la ONU. Aún así, es improbable especular con cualquier cosa que no sea esa apertura.

Los opositores a la Revolución no debería sentirse tan mal, después de todo. Fidel sigue estándo enfermo a una edad avanzada y Raúl tiene -equipo nuevo y todo- varias montañas de problemas que escalar.

Comentá la nota