"Hay algún sector que nos quiere desestabilizar, y tiene poder de fuego"

Villa G. Gálvez.— "Nosotros no tuvimos nada que ver con ese atentado, no es nuestra metodología y el gremio lo sabe. El sindicato asegura que tampoco está involucrado, y le creemos.
Evidentemente hay un tercer sector interesado en desestabilizar al gobierno, y por lo visto tiene poder de fuego". El intendente de esta ciudad se refirió así a la balacera que sufrió, de manos de desconocidos, un grupo de empleados municipales que manifestaban por sus salarios.

En una extensa entrevista que mantuvo con La Capital el mandatario afirmó que en los próximos dos años se juega la intendencia, y manifestó su preocupación porque se reitere este tipo de hechos. Relativizó el resultado de las últimas elecciones, donde el Frente Progresista (al que pertenece pese a su confesa condición de peronista) perdió frente al ex intendente Pedro González. Habló del proyecto de ciudad que impulsa, y se mostró esperanzado por los fondos que deben venir de la Nación para distintas obras. "Con los 20 millones que recibiremos podremos generar la infraestructura para que la ciudad empiece a crecer en altura, y no hacia la periferia, como se hizo durante años de política en los que prevaleción el clientelismo", afirmó.

El 8 de este mes, un grupo de empleados municipales que manifestaban frente a los galpones de Servicios Públicos recibió una balacera desde un auto particular. Dos personas resultaron heridas. Para Murabito "algún tercero está queriendo enfrentar al sindicato con el Ejecutivo. Todos los dìas tenemos amenazas, operaciones e intentos de desestabilizar".

No obstante, él está convencido de que luego del episodio el gobierno "quedó fortalecido. Tenemos recursos para hablar con la gente. Estoy tranquilo, porque sé que estamos trabajando para que el empleado público mejore su imagen ante la gente".

Está convencido de que hay gente que "ha confundido los roles. El empleador es el Ejecutivo, y a veces creen que el intendente es el empleado de los empleados. Lo que ocurre es que durante muchos años hubo gente que mantuvo poder y ahora cree que es dueña del municipio. Hay empleados que alguna vez fueron punteros y ahora se encuentran con que vuelven al llano, y eso no les gusta".

—Un relevamiento provincial determinó que hay más de un millón de metros cuadrados sin declarar. ¿Cómo reaccionaron los involucrados?

—Se están presentando algunas empresas que ya tenìan los planos y les faltaba algún trámite. Otras vinieron a regularizar. Hay de todo, pero no hubo una situación de malestar social.

—¿Cómo está hoy la situación recaudatoria?

—Hubo una mejora importante en el Drei hasta la crisis del 2009. No pudimos lograr otra conciencia tributaria con la tasa general de inmuebles. Pero eso tiene que ver con un proceso en el que la gente debe recuperar la confianza en el Estado. Creo que vamos a mejorar, salvo que volvamos a lo de antes. La política histórica fue la del "dale, que no pasa nada". Cuando asumimos, había un montón de convenios con empresas que pagaban menos. Creemos que ahora estas firmas ya tienen antigüedad y capacidad contributiva.

Tiene esperanzas de que las inversiones en obra pública, sobre todo en cloacas y pavimentos, generen una sinergia que atraiga inversores. "La ciudad tiene que crecer en altura, porque esto traerá una transformación", dijo. "El proyecto de ciudad periférica también es un proyecto de ciudad dependiente del clientelismo. Queremos una ciudad más conectada y con espacios públicos sobre el río", reflexionó.

—Pero estas inversiones requieren de la ayuda del Estado nacional. ¿Qué pasó con los préstamos que se pidieron?

—Estamos a la espera de fondos nacionales para el plan de cloacas, pavimentación y para terminar el nuevo edificio municipal. Son 21 millones que ya están en el presupuesto. Si los invertimos, en el 2010 cambiaríamos sustancialmente la ciudad.

—Y con estas perspectivas, ¿por qué perdieron tan claramente las elecciones?

—Fue una elección legislativa, muy distinta a las ejecutivas. Al no haber polarización, la gente también buscó opciones. El justicialismo tuvo a un candidato al que mucha gente sigue votando. De todos modos, hay algunas lecturas que no se han hecho. Primero, Pedro González ganó, pero hay más de un 60 por ciento de la población que le dijo que no lo quiere. Sacó 2 mil votos menos que cuando se presentó para intendente, y además yo no estaba como candidato. La composición del nuevo Concejo nos fortalece, porque de tres concejales pasamos a cuatro, y el PJ resigna uno. Eso nos dará mayor gobernabilidad. Y existe una posibilidad real de armar un frente para el 2011.

—Si las elecciones para intendente fueran hoy con los mismos candidatos, ¿se ve ganador?—Sí, definitivamente.

—¿Le preocupa la presencia de González en el Concejo?

—Yo hablé con él, y me dijo que está dispuesto a trabajar por la ciudad. Hablamos del tema de la salud. Si la provincia apoya, podemos mejorarla. La estructura está, tenemos 12 centros de atención primaria, pero nos falta personal. Necesitamos poder descargar personal que tenemos en el hospital en nuestros centros.

—Volviendo al tema del atentado ¿Teme un enrarecimiento del clima político en los años que vienen?

—Eso que pasó creo que es una reacción ante la posibilidad de que yo llegue de nuevo a la Intendencia. Son manotazos de ahogado. En estos dos años se juega la Intendencia y hay sectores que si no están en el poder, desestabilizan.

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