"Algún día dirigiré a Racing o a Huracán"

Está trabajando como técnico en Venado Tuerto y tratando de armar su propio showbol. Pero extraña el fútbol grande. Asegura que está ganando su lucha con la droga y que los hinchas lo siguen queriendo.
Está de vacaciones en Las Toninas, lejos del frenesí que puede proponer cualquier otra ciudad costera. Se hizo una disparada a Mar del Plata pero solamente para pasar un día en la playa, pisar durante un rato el Casino, cenar y regresar...

Claudio Omar García, asegura que ahora ve mejor. Y no precisamente por esa cirugía realizada recientemente en la zona de los ojos que le impide mostrarse al sol sin esos anteojos negros estilo CQC. El Turco asegura que se alejó de esa neblina que borroneaba todo lo que tenía adelante y a su alrededor. Ese manto que se cruza en el camino y que lo confunde todo: la droga. Dice que la está peleando. Y que hace muchos meses que no consume. Sus últimas apariciones públicas justamente tuvieron que ver con la adicción, pero no con la propia sino la de Diego Maradona en el 2007. Las imágenes suyas yendo a ver al Diez a la Clínica del Parque Leloir, donde parece haber quedado lo peor del pasado del hoy técnico de la Selección, a los meses no hicieron más que convertirse en premonitorias en la vida del ídolo de Racing y Huracán. El Turco también terminó internado para combatir la drogadicción en un establecimiento médico de la ciudad cordobesa de Villa María, a principios del 2008.

-¿Pudiste zafar?

-Ya está: lo de la adicción ya fue. Es un tema pasado que me hizo crecer en lo humano, valorar las cosas, la familia y los amigos.

-Recibiste mucha ayuda, evidentemente.

-Debo agradecer a muchísima gente. En especial a mi señora, claro. Pero también al presidente del club Juventud Pueyrredón de Venado Tuerto, Osvaldo Fernández, que me dio laburo cuando nadie me lo daba. Al doctor Jorge Custo que me hizo el tratamiento con láser. A Gabriel Batistuta, al Huevo Toresani y a Iván Stafuza que se acercaron e hicimos un partido a beneficio del Hospital Román, que es el que trabaja con las adicciones. Con el dinero que recaudamos pudimos hacer una sala para tratar a la gente con esos problemas.

-¿Recuperaste a la gente que te rodeaba antes?

-Los amigos de siempre están. Los de la noche no es que se alejaron, sino que el que se alejó fui yo. Pude darme cuenta a tiempo. No los culpo, soy un tipo grande y sabía lo que hacía. Ellos no me iban a buscar a mí, sino que era al contrario: yo me metía en el bardo. En estas cuestiones no hay buenos o malos: cuando uno agarra para ese lado tiene amigos que los siente como los verdaderos pero que no lo son. Y después están los que me quisieron ayudar y nunca les di bola, como Cacho Borelli o Pipo Gorosito, por citar a dos... Y si ahora puedo volver a hablar con ellos es porque estoy bien.

-¿Por qué no los escuchabas?

-Porque cuando estás ahí adentro no ves, no escuchás y no hablás. No podés nada de nada.

-¿Y ahora?

-Trato de volver a las raíces, a los sentimientos normales, a la verdad, a no estar mintiendo todo el tiempo. Y disfruto a los hijos. Sobre todo a Yamil que está conmigo.

-¿Llegaste a advertir que estabas perdiendo todo lo que habías edificado hasta entonces?

-No, viejo, no veía nada... Cuando uno no se quiere ni un poquito, menos vas a querer y valorar a los demás, a los otros.

-¿Cuándo fue que pudiste decir basta?

--No sé. Un día la cabeza me hizo un click. Me di cuenta de que estaba enfermo. Me ayudó el hecho de tener familia, amigos, trabajo. Y 45 años. Por eso yo les insisto a los pibes, les digo que a la falopa ni la toquen... Porque siendo chicos, sin responsabilidades, sin familia que sostener, salen, van, vienen... Así es muy difícil darse cuenta. Allí, en Venado Tuerto ya hemos sacado como a 40 chicos de las drogas, los hemos llevado a Villa María donde está el doctor, y después por ahí hacemos algo en el Pueyrredón con todos los que estamos en recuperación. Hablamos mucho, tratamos de ayudarnos.

-¿Por qué lo estás haciendo? ¿Lo tomás como a un desafío íntimo?

-La verdad es que con que salga uno por año estoy feliz... Es mi lucha paralela. Pero, ojo, mi vida es el fútbol. Claro que si puedo ayudar desde mi experiencia, mucho mejor.

-¿Te ayudó ver mal a Diego Maradona, internado? ¿Viste la salida ahí?

-No ves nada, cuando no te pasa a vos no ves nada. Cuando estás hasta las manos, ahí te das cuenta. Cuando le pasa a otro decís, "no, a mí no me va a pasar". Fui a la clínica, estuve con Diego. Pero cuando te dicen algo, no escuchás. El que está mal no escucha, no puede escuchar nada. Después decís que no te va a pasar y cuando te toca, ya estás con el agua al cuello.

-¿Hablás actualmente con Maradona?

-La última vez que lo vi a Diego fue en un partido a beneficio. Lo saludé, hablamos un poquito.

-¿Lo decís con tristeza?

-No, para nada. Lo que pasa es que él, ahora está ocupado con la Selección. Al contrario: yo le deseo mucha suerte.

-¿Y vos de qué manera te acercás al fútbol?

-Con un proyecto muy serio, muy lindo con el club Pueyrredón de Venado Tuerto. Yo dirijo en la Liga Venadense, que actualmente es una de las más grandes de Sudamérica. Vamos muy bien. Fuimos campeones en la Primera y en la Cuarta Especial, los anteriores torneos resultarton dos subcampeonatos. Antes era un club de bochas, pero con el tiempo se metió en el fútbol.

-¿Por vos?

-No, eso fue antes, je... Ahora los equipos viejos de la ciudad ya nos respetan muchísimo, nos tienen como a un grande. Para el 2010 queremos construir la cancha, y también intentar firmar un convenio con clubes porteños o rosarinos para poder hacer un buen semillero y llevar jugadores para allí.

-¿Todavía le das con la derecha, Turco?

-Y... También estoy con una especie de showbol con el marido de Adriana Brodsky. Vamos por las provincias. Nos están llamando mucho.

-¿Sos feliz?

-Estoy feliz de la vida. Igualmente, sigo esperando alguna propuesta del fútbol grande. Yo sé que en Venado Tuerto siempre tengo las puertas abiertas. Pero espero algún día dirigir a un equipo grande.

-¿A cuál?

-Yo sé que algún día voy a dirigir a Racing o a Huracán. Pero estoy tranquilo. Ahora estoy volviendo a empezar. Y primero quiero que la gente se dé cuenta cómo estoy porque no le tengo que demostrar nada a nadie. Simplemente que me vean y nada más. Sé que no hay otro secreto que trabajar con seriedad y darle para adelante. Y con resultados, claro.

-¿Ya te sentís preparado para hacerte cargo de un equipo de trabajo?

-Ahora sí porque cuando estaba mal no tenía expectativas de nada. Ni expectativas de vida tenía... En esos casos no tenés posibilidades de nada. Qué vas a pensar en otra cosa... Y por eso hoy estoy feliz. Espero que Dios me ayude para seguir dándole para adelante. Porque en este país te ensucian rápido...

-Te sigue doliendo mucho todo lo que te pasó...

-Ojo, a mí no es que me ensuciaron... Fue la realidad. Y no se equivocaron. Fui yo. Y por eso no tengo rencor con nadie. Eso sí, a la gente que creyó en mí, le agradezco... Fueron ellos los que me dieron fuerza para salir.

-¿Los hinchas te siguen reconociendo?

-Sí, mucho. El otro día fui al predio Tita Mattiussi, a la inauguración de un monumento que le hicieron y la gente me hizo sentir muy bien. También me invitaron a venir acá, a Mar del Plata, Y a la peña de Huracán, pero no pude venir.

-¿No te buscaron para las elecciones de Racing?

-No, mirá... yo soy muy amigo de Gustavo Mazud pero no quisimos mezclar las cosas. Toda la gente de Racing me quiere, y yo no podía quedar pegado a una lista... La verdad es que tengo las puertas abiertas, pero no me quiero meter en política. Algún día me va a tocar dirigir y no quisiera que sea por estar cerca a un dirigente...

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