¿A alguien le importa saber hoy a quién votar en 2011?

Por Jorge Rosales

Los peronistas disidentes siguen sin encontrar un candidato que pueda destronar a Néstor Kirchner. Y eso los pone demasiado nerviosos. Tanto que presionan y presionan sobre la única opción peronista que la sociedad -según lo que sostienen las mediciones y los mentideros políticos- podría acompañar: Carlos Reutemann.

La incógnita que despierta el Lole es la siguiente: ¿Si no aceptó ser candidato en 2003, cuando estaba cantado que el candidato que eligiera el entonces presidente Duhalde sería ungido, casi con seguridad, presidente por el voto popular, por qué lo haría ahora cuando las perspectivas para el oficialismo son malísimas y con posibilidades ciertas de ser derrotado en 2011?

Salvando las distancias, el candidato del peronismo en 2011 sufrirá tanto como el republicano McCain en la última elección en los Estados Unidos. En su mochila cargaba ocho años de gobierno de George W. Bush. No importa si es el mejor candidato. Será el postulante del oficialismo, sobre todo si surge de una interna en la que todos compitan, los amados y los odiados.

El peronismo, con todas sus variantes posibles, es el partido que gobierna desde 2002. En realidad, ha estado al frente de la administración del país desde 1989, con un inolvidable interregno de dos años de Fernando De la Rúa.

Con seis años más, Reutemann mira el horizonte sabiendo que no es un camino allanado el que le espera si se lanza como candidato. Kirchner no dejará que crezca sin traumas alguien que pueda destronarlo. La liga de caudillos federales que empujan a Reutemann no tiene otro nombre que pueda disputarle el poder al ex presidente. Por lo bajo, algunos de los principales operadores de esos dirigentes provinciales admiten que si fueran a una interna perderían con Kirchner. Entonces sugieren ir por afuera del PJ. ¿Reutemann estaría dispuesto a acompañarlos?

Mientras la alquimia política trata de resolver problemas personales que aparecen a miles de kilómetros de las necesidades cotidianas de millones de argentinos que siguen hundiéndose en la pobreza, la Argentina se encamina a cerrar otro año en diez días. Una larga lista de cuentas pendientes queda para pagar en 2010. Millones de argentinos con otras urgencias que saber a quién tendrían que votar en 2011, continúan esperando respuestas desde el poder que parecen no llegar nunca.

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