Alguien equivocó un fallo.

Por: Ricardo Roa.

Si como ellos mismos dicen los jueces hablan por sus fallos, en el caso García Belsunce hablan en idiomas completamente distintos.

Una Cámara de Casación acaba de condenar por asesinato a Carlos Carrascosa, al que otros camaristas de San Isidro, con las mismas pruebas, habían hallado culpable sólo de encubrimiento.Es obvio que una de las dos debe estar equivocada. Donde ahora se encontraron evidencias de un delito que se condena con la prisión perpetua, antes se había visto otro que se castiga con cinco años y medio de prisión. Tanta es la diferencia. Entre las dos sentencias pasaron 23 meses y ningún dato nuevo agregado al expediente.

"No lo puedo creer", dijo Carrascosa a punto de ser nuevamente detenido (ver Carrascosa preso: lo detuvieron en un barrio privado de Escobar ). Se entiende: estaba con libertad restringida y hasta había apelado la condena por encubrimiento. Pero ocurre que para los nuevos jueces él es nada más ni nada menos que el asesino.Lo que el resto no podemos creer es la trama entera del caso. María Marta tenía cinco balazos en el cuerpo y fue velada y sepultada por su familia como si la muerte hubiera sido accidental. Por una caída en la bañera. Y la suya es una familia de abogados de renombre ¿Ninguno se dio cuenta ni sospechó nada?

La escena del crimen fue limpiada, el casquillo de una bala tirado a la basura, un certificado médico adulterado. Y más. Todo eso la familia lo explicó como una sucesión de casualidades. El fiscal, como una perfecta conspiración que la mayoría de la gente creyó. Pero se paró ahí, sin investigar otras pistas. Ni justificar el móvil. Los jueces hicieron suya finalmente esta hipótesis. Falta aún el round de la Corte Bonaerense. Hablará también por su sentencia. Lo que no se sabe es en qué idioma lo hará.

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