Algodón: Formosa se destaca a nivel nacional por promocionar la siembra en surco estrecho

Un relevamiento técnico de las zonas más importantes productoras de algodón -Chaco, Santiago del Estero y Formosa- permite avizorar que el rendimiento medio será mucho menor, por ejemplo, que la caída en los rendimientos de soja.
Y en este ítem, las provincias que incorporaron la tecnología del surco estrecho son las que "salvarán las ropas" porque los rindes mejoraron sensiblemente la performance.

Según el responsable técnico de una importante empresa regional, en un campo con 4.000 ha sembradas en siembra directa y con la tecnología de surcos estrechos a 52 cm, los rendimientos brutos del cultivo están entre los 25 a 40 qq/ha, con un rendimiento en fibra de 24% promedio (600 a 700 kg/ha).

Tanto en Formosa como en la región, la trilla se encuentra avanzada en un 40% y, aunque los rendimientos en fibra no son los 1.000 kg/ha de la campaña anterior, ya hay cálculos que revelan que los costos y márgenes se empardan.

Puesta en comparación con la soja, para ser gráficos, la realidad económica es opuesta, ya que en esta se registran pérdidas productivas y económicas en casi todos los lotes.

Otra innovación interesante que ya se experimenta en campos formoseños es la que hace referencia a incrementar la superficie algodonera año tras año, de la cual un porcentaje importante se asienta sobre rastrojo de maíz y lo restante sobre soja.

El rol de la tecnología

Sin lugar a dudas que la incorporación de nuevas modalidades de siembra como la desarrollada en los campos formoseños mediante la técnica de surco estrecho incidió a la hora de cuantificar los rindes. Pero no fue la única innovación tecnológica que implementaron pequeños y medianos productores de la zona.

La semilla utilizada también merece especial análisis a la hora de la valoración final por los rindes, ya que los productores locales pudieron acceder a una de las mejores semillas existentes en el mercado mediante la intervención

gubernamental. Esta entrega de semilla se realizó durante la última siembra sobre suelo preparado, y consiste en una semilla con una genética especial para disminuir el uso de agroquímicos, con lo cual se disminuyen los riesgos para la salud de los productores, se cuida el medio ambiente, y se gana eficiencia en la lucha contra el picudo.

Durante la última entrega a pequeños productores, varios funcionarios aseguraron que esta decisión es parte de todo un paquete tecnológico "ya que no sirve si nos limitamos a entregar las semillas y nada mas".

Es que el algodón como toda otra producción agrícola es sistémica, por lo que hay que tener en cuenta la bondad del suelo, el clima, la semilla, el trabajo del hombre, entre otros aspectos.

"Por ello a través de las jornadas en las "Escuelas del Algodón" se repasan e incorporan conceptos sobre todas estas cuestiones, sobre el laboreo que requiere la planta, y después sobre la cosecha y la calidad de fibra que se venderá a las planchadas, es decir la parte comercial donde el estado provincial les asegura el mejor precio del mercado", explicaba el ex titular del PAIPPA Alberto Zorrila.

El principal inconveniente: la falta de lluvias

El problema del agua fue una constante en todos los campos de la zona, ya que en la región, por ejemplo, las lluvias oscilaron entre los 460 a 550 mm, valores muy distantes de los promedios estivales de entre 700 a 850 mm.

Aunque los registros pluviométricos no beneficiaron a la región, salvo el período entre principios de febrero hasta inicios de abril, durante el resto algunas zonas recibieron la bendición caída del cielo.

Los registros de incidencia pluvial pueden reflejarse, por ejemplo, en la zona chaqueña de Avia Terai, centro oeste de la provincia de Chaco, donde las lluvias de noviembre, diciembre y enero totalizaron los 390 mm.

Allí, con la totalidad ya cosechada, el cultivo alcanzó un pico máximo de rendimiento entre los 65 a 68 qq/ha de algodón en bruto, para un diseño de surcos estrechos a 38 cm, seguidos por los rendimientos a 52 cm que oscilaron entre 4.600 a 5.500 kg/ha y, en último lugar, con los picos mínimos, los obtenidos con siembras a un metro entre surcos, que promediaron los 30 qq/ha. A su vez desliza que los rendimientos en fibra son en promedio de 29% para los obtenidos en surcos estrechos y 33% para el distanciamiento convencional.

El mejor aprovechamiento de las lluvias fueron las causas principales para el establecimiento de buenos rendimientos y en el caso de Formosa, esta situación se vio atenuada por la utilización de sistemas alternativos en aprovechamiento de reservorios construidos especialmente para volcarlos a la producción.

Un paliativo para los productores: la ayuda oficial

Durante el transcurso de esta semana, los miembros de la mesa agrícola provincial terminaron de definir la distribución de los fondos de la ley de sustentabilidad del sector algodonero que fue de $ 50 millones para todo el país, de los cuáles en el caso de Formosa le correspondió $ 5 millones.

Del acuerdo surgió que cada productor de hasta 150 hectáreas recibirá $300 para la preparación de suelo y destrucción de rastrojos y $100 para la compra de insumos para la campaña que se inicia que podrán ser fertilizantes y semillas.

Dentro del acuerdo, se estableció que se destinen $200 por hectárea a la preparación de barbecho, de acuerdo a lo que fue el padrón de registro de productores de la Ley 26060 que suma poco más de 16 mil hectáreas, con una asistencia directa a los productores de hasta 150 hectáreas por productor.

El resto de los fondos serán aplicados para el cofinanciamiento de insumos para la próxima campaña, entre los que se encuentran semillas y agroquímicos. Incluso se planteó que puedan llegar a pre-financiar la entrega para la adquisición de las cosechadoras Javiyú, dado que los cultivos hechos con surco estrecho y cosechados con Javiyú, demostraron ser los más adecuados en todas condiciones climáticas.

Para poder desembolsar las cifras acordadas, funcionarios provinciales detallaron que se verificarán los padrones de productores, tarea que estará a cargo de una comisión conjunta constituida por las organizaciones de productores, el Consejo de Ingenieros Agrónomos y la Comisión Provincial de Sanidad Vegetal.

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