Algo nuevo o más de lo mismo

Por: Ricardo Roa

Ya no hay días negros que valgan. Cualquiera puede serlo. Como ayer, cuando un nuevo derrumbe de las bolsas llevó las acciones de Wall Street a la mitad de lo que valían hace 15 meses. Destrucción de riqueza pura. Y de los propios norteamericanos. Los más grandes bancos y aseguradoras tiemblan como hojas y nunca parece suficiente la montaña de dólares que se gasta en sostenerlos.

Entre los efectos de ese terremoto y las contribuciones propias, acá la bolsa cayó más del 7% y el dólar trepó a $3,62. Lo peor es que nadie tiene idea de cuán profunda y larga será la crisis. El horizonte se va corriendo todo el tiempo. Y muchos empiezan a temer, como la Presidenta, que el 2009 sea el peor de los últimos cien años.

Y aunque nos toque menos, es un pronóstico como para tomar bien en serio otras cosas que Cristina Kirchner también dijo el domingo en el Congreso. Por ejemplo, que hay que discutir democráticamente sin pretender imponer al otro las posiciones de uno.

Si el camino es el diálogo y la no confrontación allí mismo desperdició una oportunidad: la de no someter al vicepresidente a otro desaire. Eso no ocurrió. Ahora está la discusión con el campo y la creación de un organismo que intervenga en el mercado de granos si la intención es no seguir desmintiendo en los hechos lo que se promete en los discursos.

Es inevitable vincular este proyecto a los cinco millones de toneladas de soja que retienen los productores. O, más bien, a los casi dos mil millones de dólares que ellas representan. Aquí puede haber algo nuevo o más de lo mismo. Lo nuevo, estar dispuesto a negociar para alcanzar un acuerdo. Más de lo mismo, insistir en la pelea.

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