Algo más que desorden

Por encima de las formalidades, las autoridades reconocen el fracaso de la tarea que se llevó adelante durante un año en la planta de separación de residuos, y se disponen a reorganizar el servicio.
"La planta es un caos", comentó un funcionario a La Campaña, definiendo lo que estuvo ocurriendo en las instalaciones, y a la hora de calificar la prestación del servicio.

El intendente Aníbal Pittelli admitió que existieron "problemas de organización", pero sin avanzar demasiado en el tema, se puede encontrar con facilidad una serie de aspectos que muestran con claridad que fue algo más que desorganización, y está orillando el descontrol.

Con una actitud moderada han admitido que de 8 o 9 camiones que descargan por día, sólo separaban residuos de 2 o 3. Algunos que estuvieron en contacto con el trabajo que se estaba haciendo, manifestaron que muchas veces separaban menos que eso, y se arrojaba a la "celda" del relleno sanitario casi todo lo que llegaba al predio, con una selección gruesa del material más valioso que encontraban a la pasada.

Incumplimiento de horarios, de tareas, inasistencias reiteradas, problemas de adicciones, peleas, robo de material, operarios que directamente separaban residuos reciclables para beneficio propio, venta de material a quienes se acercaban a comprar, son sólo algunas de las irregularidades que existían en la planta de separación de residuos, donde prevaleció un notable desorden.

Algunas autoridades reconocen que no fue debidamente considerada la dificultad -que evidentemente requiere de otros mecanismos- para la inserción laboral de aquellos que trabajaban en el cirujeo, acostumbrados a la informalidad laboral; una informalidad y desorden que se transmitió e impuso en el funcionamiento de la planta.

Ahora parece que se quiere corregir, con un replanteo general del trabajo, una medida imprescindible.

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