Algo más que una ayuda a la memoria

El Archivo Provincial de la Memoria recibió la donación de 8.000 documentos desclasificados sobre la represión ilegal en el país.

El Archivo Provincial de la Memoria recibió ayer una donación del National Security Archive, una institución no gubernamental perteneciente Universidad George Washington, que consta de ocho mil documentos vinculados a los años de la represión ilegal en nuestro país.

La donación se produce en el marco de la firma de un convenio de cooperación entre ambos institutos. La gran mayoría de los archivos que llegaron a Córdoba son parte de valiosas colecciones electrónicas de documentos desclasificados por el Departamento de Estado Norteamericano.

La persona que hizo efectiva la donación es el chileno-salvadoreño Carlos Osorio, director del Proyecto de Documentación del Cono Sur del archivo estadounidense, quien habló ayer con Día a Día.

–¿Qué material trae?

–Tenemos documentación que fue confidencial y se logró desclasificar. Hemos trabajado mucho con esos documentos, pero quedan datos que seguramente van a ser más útiles en manos de investigadores argentinos.

- ¿Puede resumir qué entregará?

–Estoy trayendo cerca de ocho mil documentos digitalizados, algo así como 30 mil páginas. Cinco mil de estos documentos fueron desclasificados luego de que en 1999 el entonces presidente (Carlos) Menem enviara una carta en ese sentido al Presidente norteamericano y de que las Abuelas de Plaza de Mayo se reunieran solicitando lo mismo a la secretaria de Estado del Gobierno de Bill Clinton, Madeleine Albright.

–¿Toda la documentación es del Estado norteamericano?

–Además traigo 2.500 documentos que el mismo National Security Archive consiguió por esfuerzo propio que incluyen, por ejemplo, 260 documentos referidos a la Operación Cóndor.

–¿Se sabe cuántos de estos documentos contienen información sobre Córdoba?

–El Departamento de Estado manejaba información de Buenos Aires. Sin embargo estamos entregando información muy importante sobre casos de cordobeses que fueron muy resonantes, como el de Susana Panero, o el de Jaime Lokman.

–¿Información que manejaba la Embajada norteamericana?

–Sí. Pero también traemos algo que puede ser muy valioso para los investigadores cordobeses y son los documentos que el espía de la Dina (Servicio de Inteligencia Chileno) Arancibia Clavel obtenía de los mismos organismos de inteligencia argentinos para enviar a su país.

–¿Ahí se habla de Córdoba?

–Hay muchas referencias a Córdoba, al Tercer Cuerpo que comandaba Menéndez y al Comando Libertadores de América (una especie de Triple A cordobesa, que se encargó del aparato represivo local antes del golpe de 1976).

–¿O sea que hay información de antes del golpe?

–Hay que analizar. Estamos entregando documentos de los servicios de inteligencia de cuando la Dirección Federal de Seguridad de México espiaba a los argentinos refugiados allá. En ese grupo está, por ejemplo, el ex gobernador Ricardo Obregón Cano. También entregaremos los originales de la operación clandestina encarada por el Área de Inteligencia 121 de Rosario (al mando de Leopoldo Fortunato Galtieri) cuando intentaron matar a la cúpula montonera en México.

–¿Sobre Menéndez hay algo?

Hay documentos que muestran que la Embajada norteamericana conoció a la perfección el movimiento de tropas que Menéndez realizó cuando, después de la liberación de Jacobo Timerman, planeó un golpe contra la administración de Roberto Viola.

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