De la Rúa vs. Alfonsín.

Por Artemio Lopez.

Se habla de un eventual repunte de la fórmula radical bonaerense encabezada por Margarita Stolbizer, producto de un supuesto "Efecto Alfonsín".

Se habla de un eventual repunte de la fórmula radical bonaerense encabezada por Margarita Stolbizer, producto de un supuesto "Efecto Alfonsín".

Un sucedáneo electoral de la revalorización tardía (y muy justa por cierto) de la figura del ex presidente, que impulsaría la fórmula bonaerense donde la figura de Ricardo Alfonsín receptaría fundamentalmente este impensado envión y sentaría las bases de una elección de tres tercios más o menos simétricos entre el FPV, el PRO-peronismo y la alianza estructurada en torno a la UCR.

En rigor se trata de especulaciones, conjeturas básicamente periodísticas que establecen un vínculo imaginario entre la actual elección legislativa y la reciente muerte del ex presidente.

Por lo que se ve en los números, hasta hoy tal efecto no se verifica –y el tiempo juega en contra de su materialización– y una fórmula de perfil radical en territorio bonaerense tiene aún hoy en el "efecto De la Rúa" un escollo más fuerte que el impulso eventual del "efecto Alfonsín".

La preponderancia del "efecto De la Rúa" sobre el "efecto Alfonsín" en amplios segmentos medios bajos y vulnerables que constituyen el 60% del electorado bonaerense promueve aún hoy la incapacidad de gobernar, como limitación central y permanente de las coaliciones electorales articuladas en torno de la UCR, demérito que no hace más que potenciarse con la figura de la otra gran referencia nacional de la Coalición pan radical bonaerense, Elisa Carrió.

Con la crisis socioeconómica como telón de fondo, y el carácter plebiscitario que el oficialismo imprimió a la elección de junio, esta carencia de la Coalición del pan radicalismo se acentúa notablemente y pone límites a su desarrollo electoral.

Tal como lo señalamos en columnas anteriores de este matutino, la polarización inducida por la modalidad plebiscitaria –reforzada por las candidaturas "testimoniales" del oficialismo que asume la elección de junio– favorece el desarrollo del dispositivo bipolar que plantea a la interna justicialista como escenario central de la elección bonaerense, polarización entre opciones justicialistas fogoneada por las grandes cadenas informativas locales.

En esta perspectiva de análisis y respecto de la performance electoral proyectada por la candidatura de Néstor Kirchner como jugador único, la incorporación eventual a la fórmula de Daniel Scioli de volumen político electoral propio y muy importante, podría penetrar mejor el interior bonaerense (donde se construyen 40 de cada 100 votos provinciales) y sectores del primer cordón urbano, con epicentro en el centro-norte (Avellaneda, Lanús, Vicente López, Olivos), primera región urbana bonaerense de la cual surgen 30 de cada 100 votos provinciales hoy muy refractarios al oficialismo nacional.

Esta incorporación aún hipotética del actual gobernador a la fórmula oficialista podría entonces promover un despliegue espacial más homogéneo sobre todo el territorio bonaerense que la sola postulación de Néstor Kirchner como figura excluyente del armado, cuyo vértice electoral está hoy muy articulado en los votos del segundo cordón urbano bonaerense, donde provienen sólo 30 de cada 100 votos provinciales.

Sin embargo, si bien es posible imaginar una mejora en la performance electoral oficialista, cuya magnitud no puede establecerse aún con precisión, la incorporación de Scioli a la fórmula del FPV de ninguna manera supondrá una "vuelta de campana" sobre el perfil anterior con Kirchner como único gran candidato.

Para alterar dramáticamente ese perfil electoral de fuerte dependencia de la performance obtenida en el segundo cordón bonaerense, la postulación requerida pareciera ser la de Daniel Scioli en solitario, pero esta circunstancia supondría un duro golpe a la continuidad de la experiencia kirchnerista.

Así las cosas, el escenario electoral a dos meses y medio de la elección de medio mandato permite proyectar a nivel nacional la permanencia de la primera minoría en manos del FPV con una performance cercana a la del año 2005, cuando el oficialismo obtuvo el 38,7% de los votos.

Por otra parte, en el terreno bonaerense se avizora una muy probable polarización entre las dos opciones justicialistas en disputa en detrimento de la opción del pan radicalismo.

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