"Alfonsín fue un gran demócrata"c

Por: Ricardo Lagos

EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE CHILE

Raúl Alfonsín tiene su impronta como un gran demócrata que interpretó a todos en momentos difíciles en América Latina. El retorno de la democracia en la Argentina, con Alfonsín a la cabeza, fue el inicio de en conjunto de transiciones en América Latina.

Y él planteó la necesidad que las democracias actuaran unidas para profundizar la democracia en nuestra región. Mantendré siempre con Raúl Alfonsín una deuda especial de gratitud. En septiembre de 1986, cuando se atentó contra la vida del general Pinochet, un grupo significativo de chilenos y chilenas fuimos detenidos. Estuve en la cárcel durante tres semanas. Allí había un colega que escuchaba la radio toda la noche; eran los tiempos de la onda corta.

Literalmente, dormía con la radio pegada al oído. Una noche, alrededor de las tres y media de la mañana, me despertó diciéndome: "El presidente Alfonsín habló pidiendo por tu libertad". En efecto, en un acto público al interior del país él se había referido a mi prisión y abogado por mi libertad. Me costó quedarme dormido. Había conocido a Alfonsín en las ceremonias de su toma de posesión en diciembre de 1983 y ahí estaba él, levantando su voz para exigir respeto a los Derechos Humanos.

Sé lo difícil que es hablar de otro país y más cuando hay miles de kilómetros de frontera común. Entiendo lo que son las responsabilidades de Estado y estoy seguro que el presidente Alfonsín tiene que haber meditado profundamente antes de levantar su voz por alguien que estaba detenido injustamente, porque esto podría significar una dificultad en las relaciones entre ambos países. Más allá de la anécdota, esto revela que el demócrata que para exigir respeto a los Derechos Humanos no hay fronteras; que todo gobernante debe anteponer la defensa del ser humano. Muchos años después, cuando le conté que "me había dejado con insomnio", el presidente Alfonsín me miró y me dijo con toda naturalidad: "Es que había que decirlo". Ese es el hombre que hizo posible la transición, que después entregó el mando y quien siguió participando en la política argentina para lograr acuerdos y consensos.

Por eso se ha ganado el respeto de tantos, dentro y fuera de las fronteras argentinas. Por eso su palabra fue escuchada con atención Y hoy, a más de 25 años de recuperada la democracia, la figura de Alfonsín quedará como la del hombre justo para encabezar ese movimiento, al que también adherimos los que admiramos al pueblo argentino. Pasados estos veinte y cinco años nos damos cuenta de lo importante que es cuidar cotidianamente la democracia. Entenderla como un ejercicio en virtud del cual modos, gobierno y oposición, pueden intentar lo mejor para nuestros países. Y que a través de la democracia es como se procesan las diferencias. Por eso hay que cuidar día a día el proceso democrático. Porque la democracia es un proceso que la ciudadanía debe desarrollar y en el que hombres como Alfonsín son necesarios para que ese cultivo sea fructífero. Así, cuando se hable o mencione la democracia recuperada, Alfonsín debe estar tranquilo por la culminación de una tarea a la cual fue llamado por el pueblo argentino en 1983

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