Alerta: transportistas de granos, con las finanzas en rojo por alto endeudamiento

Según Fecotac, el 90 por ciento de las empresas tiene acreencias. La mayoría son por compras de camiones, repuestos o combustible que no han podido terminar de pagar a raíz de la crisis. Se trabaja un 75 por ciento menos que hace un año.
La ya crónica pelea entre el campo y el gobierno, sumado a la sequía que afectó a una gran parte de las zonas productivas del país y al menor precio de las commodities como consecuencia de la crisis internacional, fueron una combinación letal para el sector agropecuario y, lógicamente, para todas las actividades que dependen del mismo.

Es el caso por ejemplo de las empresas que se dedican al transporte de granos que, producto de esta fuerte merma en la producción agrícola, actualmente presentan un alto grado de endeudamiento ya que, al trabajar a un menor ritmo, sólo generan recursos para subsistir no pudiendo afrontar el pago de productos adquiridos cuando el volumen de viajes era alto.

Así lo admitió a LA MAÑANA el presidente de la Federación Cordobesa del Transporte Automotor de Cargas (Fecotac), Eduardo Marcle, quien mencionó que actualmente el 90 por ciento de las empresas del sector arrastra deudas y que por el momento no pueden cancelarlas a raíz de la menor cantidad de trabajo.

"El transporte de granos, tanto a nivel provincial como a nivel nacional, viene arrastrando deudas desde que se generaron los problemas iniciales y nunca resueltos por la resolución 125. Es una situación de la que no nos podemos recuperar porque casi no hay viajes y por eso aún nos es imposible pagar las acreencias del año pasado", indicó el dirigente riocuartense, recientemente elegido como vicepresidente de la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (ver aparte).

Según Marcle, en la mayoría de los casos se trata de compromisos vinculados a la compra de maquinarias e insumos específicas para la actividad, como camiones, acoplados o neumáticos, que fueron adquiridos antes de que se desatara la disputa entre las entidades agrarias y el Estado nacional, cuando la producción agrícola gozaba de su mejor momento. También hay muchísimas deudas con estaciones de servicio, por la compra de gasoil. "En muchos casos, ya ha sucedido de empresas o particulares que decidieron directamente devolver la unidad motriz ante la imposibilidad de poder pagar su deuda en un corto plazo", comentó el directivo.

Un aspecto importante a tener en cuenta que es que los camiones cerealeros no tienen la posibilidad de dedicarse a otra actividad, como sí ocurre con unidades de menor porte que pueden adaptarse para la realización de otro tipo de flete. "Salvo cargar arena o ladrillos, los cerealeros no tenemos margen para cambiar de rubro", resumió el dirigente.

Fuerte caída

Para tomar una dimensión de la realidad actual que vive el sector, Marcle mencionó que se está trabajando "a un 25 por ciento de lo que se trabajó el año pasado". En otras palabras, si el año pasado una empresa o un camión particular hacía cuatro viajes al mes, hoy hace uno solo. "Nos estamos moviendo a cuentagotas. Estamos trabajando muy despacio, a cuarta máquina. Nos alcanza para ir manteniendo la mesa, para llevar la comida a la casa, pero nada más", graficó el titular de Fecotac.

En este marco, Marcle reconoció que hay una "fuerte presión de las bases por la falta de trabajo" y se lamentó de que "no hay miras de que la situación mejore para los próximos meses". De todos modos, remarcó que la situación de Córdoba, a pesar de ser mala, es mucho mejor que la de empresas de otras provincias donde los efectos de la sequía fueron mucho más devastadores.

Esto último fue lo que hizo que surgieran en los últimos meses fuertes controversias por los camiones provenientes de otras jurisdicciones que ofrecían viajes a tarifas mucho menores a las acordadas con los acopiadores en el ámbito provincial, para conseguir algo de trabajo. Para intentar frenar esta "invasión foránea" la Comisión de Transporte y el Ministerio de Agricultura pidieron a principios de año a municipios, comunas y otras entidades que den prioridad de carga a operadores con arraigo local.

Comentá la nota