"Hay que alentar, estamos todos, no llamen más".

¿Qué hay detrás de la renuncia de Riquelme? El cantito del plantel, sus internas en el grupo, los llamados de Diego sin respuesta del jugador, el día que Román tomó la decisión. El lado B de una pelea sin retorno.
"Está diciendo cualquier cosa. ¡¿Qué códigos?! Yo hablé de la parte futbolística, no ventilé nada de su vida privada... Está equivocado. Pero no voy a discutir con él. Yo soy el técnico de la Selección. Si Riquelme no quiere estar, que no esté".

Diego Maradona le hablaba al televisor. Aunque en realidad quería que lo escuchara Román.

"Yo renuncio a la Selección. No juego nunca más. Riquelme se maneja así".

Juan Román Riquelme les hablaba a dos compañeros de Boca en el almuerzo. Aunque en realidad quería que lo escuchara Diego.

El jugador tomó la decisión de autoexcluirse ayer mismo. En los días anteriores había contado su enojo entre amigos, no que iba a dar un portazo. Por eso después de abrir el juego, de hablar con sus representantes, pidió un móvil para el anuncio en Telenoche. Aunque no sea un jugador mediático, por segunda vez iba a bajarse de la Selección a través de un canal de televisión. El técnico de la Selección intuía "cosas raras" desde la mañana, cuando Román seguía sin contestar sus llamados y ninguneaba a sus satélites. Un rato antes de las ocho habló por radio para avisar que el enganche estaba convocado para jugar con Venezuela y Bolivia. Pero la lengua de Riquelme ya tenía olor a pólvora.

¿Riquelme renunció o lo empujaron a hacerlo? ¿Quién lo empujó? ¿Qué hay detrás de las declaraciones públicas? Primero un cantito, en el vestuario, luego de ganarle 1-0 a Escocia. "Hay que alentar, hay que alentar. Estamos todos, no llamen más", gritaban los jugadores. En ese partido faltaban Messi y Riquelme, así que la lectura era más difusa. Ya no en el micro en Marsella, donde se le ganó 2-0 a Francia. "Hay que alentar, hay que alentar. Ya vino Messi, no llamen más". El jugador resistido por el grupo era, y es, Riquelme. La situación que durante mucho tiempo se escondió ya estaba en los oídos de Maradona.

Ningún jugador de la Selección fue a hablar mal de Román con el técnico. "Pero se sabe todo. Estaba en el ambiente que no se llevaban con él", blanqueó una fuente que conoce la intimidad del plantel. Ahora no se desmiente con tanto énfasis que Messi está en la vereda opuesta al 10 de Boca. Igual que Agüero, Tevez y Gago, entre otros. "Se lo comió el grupo", es la conclusión directa. Diego no lo iba a borrar ahora, quería ver de cerca si Riquelme era como le decían. Aunque reconozca que la ausencia del enganche tiene un alto grado de aceptación en el plantel argentino. En Ezeiza se cuenta que les atemorizaba que con él se rompiera la armonía interna. "No lo queremos", pega fuerte un habitual convocado por Diego. "Que se vaya es un alivio", suma otra fuente. Maradona ayer declaró en La Red que hay que elegir a los mejores. "Pero primero está el grupo; del grupo sale el equipo". En fin...

Otra lectura que hacen en el círculo maradoniano es que Riquelme se fue "calculando la jugada". Que al ver que Diego le iba pedir otro estilo de juego y que asumiría mandarlo al banco, el jugador prefirió retirarse como una víctima de un mal manejo en vez de que su última foto sea de suplente o, más adelante, desafectado de la lista del Mundial 2010. Todos perciben que Maradona se siente fuerte, incluso él. Sabía que estaba a prueba, confesó que le habían puesto a Bilardo por si se caía. Ahora, en cambio, se ve firme para manejar un grupo, estable emocionalmente y con un triunfo contra Francia que le ensancha la espalda. Ese día puso en jaque la existencia del enlace. O de Riquelme de enlace. El entrenador piensa que le puede frenar el vértigo de Messi-Agüero-Tevez. Para completar el combo, Riquelme todavía no arrancó. Recién empieza el año, es cierto, aunque Diego lo fue a ver contra Huracán, lo siguió por TV con Independiente y no quedó conforme. "Si no se puede sacar un hombre de encima, no me sirve", contó el jueves en TyC Sports. "Fue genuino. Habló de fútbol. No es que buscó exponerlo a propósito", defienden a Maradona. Todo lo contrario a lo que piensan cerca del jugador, quien ya sentía su ego maltratado cuando el técnico estaba on line con los futbolistas del exterior, hablaba siempre de Messi. A él, hasta le sacó la camiseta 10 que le había prometido en una nota.

Esa jueves, justamente, se desmoronó el pacto virtual. Maradona lo llamó y Riquelme no lo atendió. Entonces dijo lo que dijo y Román se enojó. El otro capítulo se dio el lunes, cuando se juntó con su cuerpo técnico para armar la lista de citados para las Eliminatorias. Como adelantó Olé, Diego lo hizo llamar cinco veces sin ninguna respuesta. Le dejó mensajes. "Debe tener muchas cosas que hacer... Yo llamo a Demichelis a Alemania y a los cinco minutos me responde", ironizó. Hubo un último llamado a las doce de la noche. Pero siempre fue ninguneado por su ¿ex jugador? En realidad no llegó a dirigirlo nunca.

Del lado de Riquelme tienen otra mirada. "Su decisión fue valiente. Es un chico con personalidad. No comparte cosas con el técnico y se va", contaron sin muchas ganas de sumar datos. De hecho Román habló por televisión, apagó el celular y cenó con amigos en su country cansado de los rumores, de las internas del grupo. Y cansado de Maradona.

¿Cómo era la relación entre ellos? Peor de lo que se veía por televisión. Siempre le gustó como jugador, es hincha de Boca, por eso le dio su camiseta en el partido homenaje en la Bombonera. "Pero casi no había diálogo. No es la onda que tiene con Verón, con el que habla siempre", puntualizaron en el círculo de Diego. De todos modos, descartan que sus palabras fueran una táctica para acorrarlo a Riquelme. "Si estaba convocado", resaltan. Igual, en el cuerpo técnico se había tomado como un desplante que el jugador no le respondiera a un pesado como Maradona.

"Se viene algo raro", habían sospechado cerca de Maradona desde la tarde. Riquelme ya no era un intocable para él, aunque ahora se aceleraron los tiempos. Román renunció a la Selección. "Hay que alentar, hay que alentar. Ya vino Messi, no llamen más".

Comentá la nota