Alentador: la ciudad baja gasto salarial (aún sigue alto: 68%)

El primer trimestre de 2009 mostró una baja de más de cinco puntos de la dedicación a personal, en relación al mismo período de 2008. El dato es alentador. No obstante, el congelamiento de designaciones permitiría que recién en 10 años se llegue, por jubilaciones y bajas, a los estándares de Mestre y Martí de 6.500/ 7.000 agentes y una asignación a sueldos del 50% de los recursos.

Su promedio de edad, el lento movimiento vegetativo y, fundamentalmente, su magnitud, indican que la planta de agentes municipales y su notable impacto en los recursos llegarán a los estándares de referencia de las administraciones Mestre y Martí (6.500 / 7.000 agentes y 50% de dedicación) recién en 10 años (lo que le queda al actual y dos ciclos institucionales más).

Sin embargo, parece haber comenzado el impostergable proceso de achique, según se desprende de las cifras comparativas (ingresos/sueldos) de los primeros trimestres de 2008 y 2009.

En el primer trimestre del año pasado, cuando se cerró el impacto de 4 años de dispendiosa "política" salarial y golpearon de lleno las más de mil designaciones de Luis Juez en el último semestre de 2007, lo dedicado a sueldos fue el 73,47% de los ingresos municipales (propios y de coparticipación).

Un año después, el primer trimestre 2009 señalan una caída en esa dedicación del 5,15%. Es decir, del 73,47% bajó al 68,32%. Esos cinco puntos y pico le resuelven muy pocos problemas económicos al intendente Daniel Giacomino. Para desconsuelo del actual jefe comunal, el sostenimiento de esta política hasta los límites de su gestión, tampoco le acercarán recursos significativos para obras públicas o servicios.

En el mejor de los casos, el beneficio será cosechado por futuras administraciones, siempre y cuando se sostenga el congelamiento de designaciones sancionado en marzo de 2008 y se contenga, aunque sea en parte, la voracidad del Suoem.

La lectura comparativa entre los dos primeros trimestres requiere, no obstante, de algunas presiones. En primer lugar, aún no ha impactado el reciente aumento del 6% a los empleados. También es imposible repetir anualmente una reforma impositiva que comenzó a regir parcialmente en el segundo semestre de 2008 y ya en 2009 alcanzó su máxima expresión con la fuerte revaluación inmobiliaria y otros retoques.

Es obvio que estos aumentos de la presión fiscal del municipio licuan, en forma relativa, el impacto de la partida sueldos sobre el total de recursos. Sin embargo, están frescos todavía los aumentos concedidos por Juez a los empleados, en plena expansión de los ingresos, que no se apartaban ni en un céntimo de los reclamos gremiales. Tanto fue así, que alguna vez, Rubén Daniele, secretario general del sindicato, llegó a decir que su propio empleador, Juez, era el mejor negociador que tenía el gremio.

Pero, para peor, la lamentable estructura del gasto que tiene el municipio ni siquiera removible con una postura severa ante cada reclamo del gremio municipal. El principal problema es la inmensa cantidad de agentes, con 10.100 empleados debido a la incontinencia de Juez para designar personal: enervó el régimen de retiro anticipado que le generó la Caja de Jubilaciones -2.300 agentes menos- sino que, además, designó otros 3.000 más.

Descartada por políticamente inviable una ordenanza de reingeniería de la planta, la segunda limitación para bajar los costos es la cualificación salarial que les concedió Juez con los concursos cerrados, por los cuales pasaron a la mejor paga Planta Permanente más de 4.000 contratados y empleados de Planta Transitoria.

Queda un tema aún pendiente que puede traer buenas nuevas para el municipio y los contribuyentes: aún está sin resolver la situación de medio centenar de agentes que hizo ingresar Juez que nunca pudo, aparentemente por tener antecedentes penales, presentar certificados de buena conducta, un requisito básico para acceder a un empleo público.

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