Alemania, la locomotora europea, confirma su salida de la recesión

La economía creció un 0,3% en el segundo trimestre de 2009 tras un año de recesión, gracias al aumento del consumo y del gasto público. Sin embargo, se teme que a fin de año haya un millón más de alemanes desempleados. Hoy son 3,5 millones.
La Oficina Federal de Estadísticas alemana confirmó ayer en Wiesbaden que el PBI germano creció un 0,3% en el segundo trimestre del año con respecto al primero.

Sin embargo el presupuesto quedó en la primera mitad del año con un serio déficit.

El crecimiento está basado principalmente en el tirón de la demanda interna, que crece al 0,7% trimestral, la tasa más alta desde 2007.

Además de la demanda interna y de un mayor gasto público -que sube un 0,4% trimestral-, las inversiones en el sector de la construcción progresaron un 1,4%, después de una brusca caída en el primer trimestre, provocada por la sequía en el crédito -que conllevó al freno inmobiliario- y por un invierno especialmente duro que obligó a parar muchas obras.

La industria no sigue la tendencia y la inversión en bienes de equipo sigue cayendo, aunque el último sondeo conocido del índice de confianza empresarial muestra un ligero repunte.

Ayer también se supo que China está a punto de adelantar a Alemania como primer exportador mundial, a pesar de que las exportaciones germanas crecen al 7%, pero siguen lejos de los niveles anteriores al estallido de la crisis.

A pesar de estos buenos datos, que muestran que la locomotora de la economía europea comienza de nuevo a moverse, el PBI interanual todavía cae al 7,1%, su mayor desplome desde 1970. Alemania crece y tira a duras penas de sus vecinos, pero la mayoría de los vagones europeos siguen en la estación de la recesión.

Este tímido crecimiento del 0,3% trimestral es un salto adelante desde la caída del 3,5% que registró el PBI en el primer trimestre del año. Además, es el primer trimestre positivo después de cuatro negativos, la crisis económica más grave en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.

Este crecimiento, al menos en la parte impulsada a través del gasto público, tiene un costo. Alemania, que había hecho los deberes impuestos por Bruselas y, tras apretarse el cinturón desde 2002, había equilibrado sus finanzas públicas, ve cómo su déficit público se dispara hasta los 17.300 millones de euros. Hace un año tenía 7.000 millones de superávit.

El gran temor para la economía alemana es un repunte del desempleo en los próximos meses, porque parece que las grandes empresas no quieren moverse hasta pasadas las elecciones legislativas del 27 de septiembre. Más de 3,5 millones de alemanes están sin trabajo. Y podría haber otro millón de aquí a principios de 2010.

Según Financial Times, las grandes empresas y el gobierno de Merkel pactaron que no hubiera despidos hasta después de las elecciones para garantizar la victoria de la cristiano-demócrata, a la que prefieren frente a sus socios socialdemócratas.

Varios sectores económicos dicen que no ven mejoría y que no podrán seguir adelante sin despidos. VDMA, la organización que reúne a los fabricantes de máquinas y herramientas, dice que sus socios tendrán que despedir a decenas de miles de empleados antes de fin de año.

Las automotrices también se verán con problemas cuando acaben las ayudas temporales para la compra de vehículos que lanzó el gobierno a principios de año. Además, BDI, federación de jefes de empresas, teme que los bancos vuelvan a pasar por una penuria de crédito en el otoño boreal.

La jefa de gobierno, Angela Merkel, con un ojo en la economía y otro en la campaña electoral, quiso ponerse la venda antes de la herida y evitó caer en la euforia.

Su ministro de Economía, Karl-Theodorzu Guttenberg, dijo que "queda un largo camino que recorrer antes de que nuestra economía vuelva al nivel del año pasado".

La salida de Alemania se vio acompañada por el anuncio de Washington, según Reuters, de que Estados Unidos podría salir antes de finales de año de la recesión, aunque el PBI de 2009 bajará un 2,8% por las bruscas caídas de los primeros trimestres y no será suficiente para detener la sangría del desempleo, que se iría hasta el 10% a principios de 2010.

Y China a su ritmo. Beijing prevé un crecimiento del 8,5% en el tercer trimestre, después del 7,9% del segundo.

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