Alejandro Pérez Hualde: "Los jueces tenemos que bajar del pedestal"

Admite que hay en Tribunales bolsones de resistencia al cambio y considera "de vanguardia" al Poder Judicial local. Dice que tiene una buena relación con el Gobernador, pero no acepta la idea oficial de tomarles examen a los jueces.

Defiende la despenalización del consumo de drogas y rechaza la baja de la edad de imputabilidad de los menores, aunque entre él y sus tres hijos hayan sido seis veces víctimas de delitos.

No está de acuerdo con la legalización del aborto ni de la eutanasia, aunque no acepta la idea de una prolongación artificial de la vida. Con sus 56 años, Alejandro Pérez Hualde es el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza por los próximos dos años.

La semana pasada asumió su tarea con la convicción de que la Justicia debe bajar otro peldaño desde el Olimpo que comenzó a abandonar con Jorge Nanclares, y terminar de mezclarse con los mortales. Aunque no por eso deja de defender a rajatabla la inmovilidad de los jueces y la intangibilidad salarial de los magistrados.

"Necesitamos que los mendocinos no nos vean lejos, encapsulados ni subidos a un pedestal. Somos un poder del Estado que está al servicio de la sociedad y es importante que la sociedad nos conozca por dentro. Hoy nadie respeta a lo desconocido. Actualmente para respetar a alguien, antes hay que conocerlo. Hemos hecho un trabajo de apertura y lo seguiremos haciendo", afirma.

-¿Es posible ir más rápido que Nanclares?

-Yo creo que ahora podemos acelerar los tiempos. Fue muy difícil cambiar al principio por las prácticas arraigadas y conservadoras.

-¿Aún quedan bolsones de resistencia en Tribunales?

-Sí, porque hay personas a las que, con toda honestidad, esto no los convence. Están muy aferrados a los viejos procedimientos, a la distancia que imponía respeto y a la actitud de reverencia. Yo creo que esto hoy no existe. Algunos colegas lo extrañan y hasta creen que es posible recuperarlo.

-¿Con las jubilaciones esto se desvanecerá?

-Yo pienso que sí. Naturalmente se va a acelerar porque avanzamos en forma geométrica en muchos frentes: tenemos todos los concursos para ingreso a la carrera, los concursos de funcionarios y vamos a conversar los escalafones con la gente del gremio.

-¿Dónde hay más conservadores, entre jueces o abogados?

-Yo creo que todos los que estamos vinculados a la Justicia tenemos mentalidad conservadora. Difícilmente encontremos revolucionarios, porque trabajamos sobre lo que ocurrió antes y vivimos mirando para atrás. No trabajamos -salvo en la Corte- sobre una plataforma de propuestas para el futuro, como pasa en el Ejecutivo.

-¿Dónde hay mayoría renovadora?

-En una gran cantidad de jóvenes incorporados, que aún no se expresan porque recién están comenzando. Estos jóvenes ya viven más cerca de la calle y son más conscientes del grado de crítica y de rechazo a las viejas prácticas judiciales, y tienen más claro el deterioro de la imagen pública del Poder Judicial por culpa de esas prácticas distantes.

-¿No aportaría que los jueces rindieran examen?

-Esto se da en muy pocos lados y no ha aportado muy buena experiencia, porque el juez que corre el riesgo de ser removido genera muchas dudas en su accionar cuando le queda poco tiempo para renovar, porque debe buscar trabajo entre aquéllos a los que les está resolviendo el conflicto. Esta propuesta no la comparto. Yo necesito jueces que estén tranquilos. Además, quién va a tomar los exámenes, ¿traemos gente de afuera? No me convence. No me gusta. No lo comparto.

-Pero depende del juez rendir bien y seguir en el cargo.

-Acá los jueces rinden examen todos los días con sus sentencias, y estas sentencias están en pantalla bajo análisis de quien quiera. Todo lo que produce un juez es público y está en internet. Controlar la tarea de un juez es facilísimo. No hay funcionario en la provincia que se pueda vigilar como a un juez. Y cualquier ciudadano común puede pedir un jury de enjuiciamiento.

-¿A pesar de que el jury es sólo para casos graves?

-Lamentablemente nuestro sistema de jury no tiene grados. O se lo echa o se lo exime. Sólo hay una amonestación de la Corte, que no tiene acumulación o efecto jurídico ulterior. No hay apercibimiento. Estamos trabajando en este momento con este sistema que comenzó hace un par de meses con el Ejecutivo y la Legislatura, en la reforma del sistema de jury de enjuiciamiento.

-La intangibilidad, ¿no es un privilegio?

-La jurisprudencia ha interpretado que los jueces no pueden sufrir agresiones en sus remuneraciones, sin que esto signifique colocarlos fuera de los avatares que sufre toda la población. Cuando el ajuste es general debe ser para todos. Es el caso del acuerdo al que arribó el gobierno de Cobos con los jueces, que no contempló el ajuste de dos años de la crisis. La puesta al día no incluyó los años 2002 y 2003. Los jueces se aguantaron la crisis como el resto de la gente.

-Pero acto seguido engancharon sus salarios con los jueces nacionales.

-Los jueces nacionales tienen autarquía y cobran una parte de la coparticipación de la Nación, es decir que les suben los sueldos cuando sube la recaudación. Si ésta no sube, los sueldos no suben. Es lo que pasa ahora con los sueldos de los jueces de Mendoza.

-¿No hay demasiada diferencia salarial entre los jueces y el resto?

-Nosotros necesitamos pagar muy bien a los jueces porque necesitamos muy buenos jueces. Y hay que competir en el mercado de los abogados. Mendoza perdió muchos grandes jueces por una política salarial errónea hace varios años, y ahora son muy buenos abogados. Parellada, Pritz, Avalos, Pithod, Boulen, entre otros. Y la Justicia Federal nos ha llevado en los últimos meses a Palermo y Piña. Todo porque los camaristas federales ganan más que los miembros de la Corte mendocina.

-¿Qué seguirá cambiando en la Justicia mendocina?

-Estamos a la vanguardia en el país en la gestión judicial asociada en materia civil y comercial. Es una estructura que toma la base del personal de cuatro juzgados para cinco o seis jueces. La idea no es incrementar la cantidad de personal ni de funcionarios. Sí debemos aumentar la cantidad de jueces. La sentencia la produce el juez y muchas veces este paso es el cuello de botella donde se demora la causa. Buscamos agregarle capacidad de decisión a la Justicia.

-¿Y ha dado resultados?

-A un año y cuatro meses de las primeras mediciones nos están dando mejoras sustanciales en los procesos. En las ejecuciones o juicios ejecutivos hemos pasado de 20 a 14 meses de promedio. En daños y perjuicios acabamos de agregar un quinto y sexto juez. En la oralización de los procesos se ocupan tiempos menores.

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