Alejandro Cazabán: "Me tiene sin cuidado la crítica cobarde"

Alejandro Cazabán es el funcionario con más poder en la gestión de Celso Jaque y tras la dura derrota que sufrió el peronismo hace un mes, buena parte de sus "compañeros" hicieron más evidentes y duras las críticas que dirigen a él desde hace mucho, casi desde que empezó a rodar el gobierno.

Los intendentes del PJ pidieron su cabeza, aunque él y Jaque lo nieguen, y también lo hicieron desde el cobista Frente Cívico Federal. Pero el Gobernador lo ratificó y así el abogado que hace diez años creó el Ministerio de Seguridad, se quedó en el despacho por donde pasan todas las decisiones estratégicas.

En esta charla con Los Andes, explica cuáles son los cambios necesarios, asume su cuota de responsabilidad en la derrota y envía mensajes a quienes lo cuestionan.

-¿Cree que los cambios en el gabinete son suficientes?

-Tanto el Gobierno como el PJ estamos en un proceso de reflexión, de escucha y de acción. Yo hablaría, quizás, de un nuevo comienzo. En ese contexto, la incorporación de Carlos López Puelles y Raúl Mercau son pasos importantes fundamentalmente por la actitud política que están teniendo para salir a escuchar a todos los sectores.

-¿Pero el mensaje no fue que debía hacerse cirugía mayor?

-Generar demasiadas expectativas en las personas es equivocado a mi entender. Lo verdaderamente importante es un cambio de actitud política frente a un resultado electoral adverso. Ahora, debemos ser capaces de interpretar lo que la gente quiso decir y en función de eso diseñar una estrategia nueva pensando siempre en Mendoza.

-¿Cómo se da ese cambio de actitud política?

-La sociedad ha planteado un fuerte cuestionamiento, en un alto porcentaje, a un estilo y un método político nacional. Esto lo digo porque es llamativo que quienes ganaron en el país sean expresión del "anti", como Reutemann, De Narváez y el propio Macri.

-¿Eso significa que es culpa de Kirchner solamente?

-No, sería una irresponsabilidad decir eso. Creo que también hay errores más o menos graves del Gobierno provincial y también de las gestiones municipales.

-¿Y cuáles son los problemas a resolver ahora?

-Ya es tiempo de una agenda legislativa. Salgamos a discutir y resolvamos en serio la reforma judicial, por ejemplo. Ha hecho falta una pandemia para darnos cuenta de que el sistema de salud está en una situación crítica y cuando el año pasado nosotros planteamos la emergencia sanitaria fue rechazada por creer que se trataba de un cheque en blanco.

Cuando pase la gripe A, necesariamente deberá discutirse si el sistema de salud sigue como está o se cambia. Otro tema son las políticas sociales, que necesariamente vamos a tener que replantear para garantizar una mínima calidad de vida para la gente.

-¿Cómo se hace?

-El nuevo escenario político exige una mejora en la calidad del diálogo, pero debe ser un diálogo productivo, es decir que después de analizar y discutir, resolvamos. Obvio, siempre la última palabra la tiene el Gobernador.

-¿Esta nueva etapa implica también un alejamiento del Gobierno nacional?

-No, sería una deslealtad. El mejor aporte es, sin estridencias ni show mediático, decir lo que funciona bien y también lo que está mal en un marco de intimidad y respeto, sin especulación electoral.

-¿Pero en esa lealtad no hay también algo de necesidad por la plata y las obras?

-El Gobierno nacional deberá entender que las provincias a raíz de la crisis deben buscar mecanismos que permitan superar la caída de ingresos. La línea nuestra es mantener una buena relación con la Nación, de gobierno a gobierno, e ir a Buenos Aires a luchar por los intereses de Mendoza y pretendemos que todos los intendentes y legisladores nacionales nos acompañen.

-¿Aunque se enoje Kirchner?

-Esto no significa tomar una posición política interna, sino priorizar que Jaque es el gobernador de Mendoza. Si se produce un cortocircuito por esto con alguna política nacional, y bueno se producirá, porque no vamos a supeditar los intereses provinciales a los caprichos o una mala decisión de un funcionario nacional.

-Justo uno de los reproches de la sociedad era que estaban demasiado pegados a la Nación.

-Pero por supuesto. Hubo un cuestionamiento a una cultura política de la que nosotros también debemos hacernos cargo. Pero de ahí a la deslealtad, a romper, hay mucha diferencia.

-Habla de la influencia nacional, pero Kirchner perdió por dos puntos y ustedes por 20. ¿Cuáles fueron los errores?

-Primero y principal, creo que desde el justicialismo hay responsabilidades compartidas. En cuanto al Gobierno, creo que no hay que perder de vista que fue una legislativa, en la que la gente culturalmente hace un llamado de atención.

-¿Cuánto influyó Cobos?

-Él expresó todo ese malestar hacía los gobiernos nacional, provincial y municipal. Si Cobos no fuera mendocino, quizá el resultado hubiera sido otro, tal vez hubiéramos perdido pero no por tanto. Y no es que la gente eligió entre Cobos y Jaque.

-¿Como virtual jefe de gabinete, se siente responsable de la derrota?

-Obviamente. Yo me siento altamente responsable de no haber hecho mejor las cosas para que el resultado electoral fuese a favor del PJ. Tengo el honor de estar en este gobierno y tengo una responsabilidad mayor.

Creo que hay que ser muy autocrítico y crítico de las cosas que nos han pasado por lo menos en la gestión y también a título personal. Ahora, deberemos tomar decisiones que por allí generarán quejas de algunos sectores interesados pero que sirven a la gente, como fue aumentar la luz sin retroactivo ni indexación como pedían las distribuidoras.

-Más allá de su autocrítica, hay muchos en el PJ que pedían su renuncia.

-En las reuniones que estuve después del 28 de junio nadie hizo un planteo de esas características. El Gobernador públicamente dijo que ningún intendente justicialista le hizo un pedido por el estilo.

Y nadie me ha dicho que el mejor aporte es que me vaya. Igual, como correspondía, el Gobernador tuvo a su disposición mi renuncia y la de todo mi equipo. No se me va la vida por la función pública, lo más importante es la vocación política que trasciende al cargo.

-Supongamos que nadie pidió su renuncia, pero sabe que es resistido en el peronismo.

-Creo que hablaría muy mal de mi que, estando en la función pública, nadie hable de uno o bien que todos hablen bien de uno. Soy consciente de eso y creo que cuando sienta que el rechazo que se genere internamente no está lleno de especulaciones, es sensato y honesto, me voy a plantear yo mismo renunciar.

La crítica es por las cosas que uno hace y tengo la tranquilidad de conciencia de que todas las opiniones y las acciones que ejecuto creo que son el camino correcto. Es muy fácil desde el anonimato, detrás de los velos, tirar calificativos dañinos.

-¿Qué le dijo el Gobernador?

-A partir de la renuncia que presentamos los miembros del gabinete, ratificó y dio la orden de trabajar mirando hacia adelante. En lo personal, estoy orgulloso de ser parte de este gobierno y me siento profundamente respaldado política y personalmente por él y por todo el gabinete e internamente creo que tengo mucho para dar.

-¿No cree que su responsabilidad y las críticas son mayores porque se lo considera el autor de la "campaña sucia"?

-Creo que es un error decir que fue una campaña sucia o anti Sanz. Yo no he visto cosa más

sucia que un ex gobernador y actual vicepresidente diga que el actual gobernador es un mentiroso. Con respecto al senador Sanz, él planteó en abril que Jaque no iba a poder explicar su gestión ante los mendocinos. Entonces allí, en el mismo eje discursivo que él, lo invité a que explique los créditos a las conserveras.

-¿No fue un error estratégico en ese contexto?

-No creo que sea un tema que haya influido en el resultado como algunos pretenden hacerlo influir. Sería un error cree que tuvo algo que ver en el resultado electoral.

-¿Qué hay sobre sus vínculos con algunos empresarios, como Omar Álvarez?

-En diciembre del ‘99, después de ser ministro, volví a San Rafael y retomé mi trabajo de abogado. Alvarez me contrató para atenderle algunos temas de su empresa y personales. Esto es un hecho público y notorio. Con él me une una relación profesional que ha quedado virtualmente suspendida, como con el resto de los clientes, porque tengo incompatibilidad para ejercer la profesión. Pero yo como funcionario público me debo al Gobernador.

-¿Por qué se le echa la culpa de todo lo oscuro del Gobierno?

-Esa es una salida clásica del mundillo político. Siempre hay que echarle la culpa a alguien.

Estoy acostumbrado a que me critiquen y no me afecta, no me duele. Respeto la crítica que me hacen en privado y frente a frente. Muchos compañeros saben que soy de dialogar, de escuchar y de corregir errores cuando se plantean en esos términos. Pero me tiene sin cuidado la crítica cobarde, que no es cara a cara.

-¿Y es el monje negro de Jaque, como dicen?

-Negrito soy. Negro, hincha de Boca y peronista, como me presento en todos lados. Por ahí uno tiene en este momento una responsabilidad mayor que lo lleva a tomar decisiones y eso genera que haya gente que esté de acuerdo y otra que no. Esos títulos son propios de los conventillos políticos, por eso no pierdo tiempo en esas cosas.

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