Alejandra Vigo: De la Sota sólo está pensando en él

Desde el "corazón" del poder provincial, la esposa de Schiaretti consideró que el Gobierno se debilitará si su marido no preside el peronismo cordobés.
A modo de presentación, dice que su "oficina" es la calle. Se jacta de tener a "alguien en cada barrio popular" para enterarse antes que nadie de cualquier cortocircuito social en la ciudad. Y da una definición inmejorable de los funcionarios de su marido: "ninguno egresó de Harvard, todos militamos el Gobierno". Es Alejandra Vigo, esposa de Juan Schiaretti y secretaria de Inclusión Social. Desde esa doble función, Vigo analiza el impacto que la interna peronista tendrá en el Gobierno.

–Hasta ahora, los funcionarios se cuidaron de hablar de la "herencia" de De la Sota. ¿El legado no fue tan bueno como se dijo en un principio?

–Lo tendría que decir el propio gobernador, pero, sin dudas, las dificultades que dejaron en la Caja de Jubilaciones es una herencia muy pesada. Porque, como pasa en la casa de uno, cuando no hay dinero, el Gobierno no puede planificar. Y si no tenés plata para obras clave porque hay que pagar eso que vino de antes, o no hay fondos porque la Nación incumple con sus compromisos, es mortal para cualquier gestión. Los cordobeses que no tienen acción política pero que le reconocen a este Gobierno lo que ha hecho, marcan una diferencia entre Schiaretti y De la Sota. Y los peronistas también.

–¿El Gobierno va a tratar de evitar la interna del peronismo?

–No. Si se tiene que hacer, se hará, y la ganará Schiaretti. Pero hay formas de evitarla.

–¿Que Schiaretti presida el PJ es innegociable?

–Absolutamente. Si no, se debilita el Gobierno. Y De la Sota lo sabe mejor que todos porque él ha presidido el PJ por mucho tiempo. Por eso creo que no habrá internas. Él sabe que si el que gobierna no preside el partido, éste se desprende de la realidad del Gobierno. Acá hay que militar todos los días el proyecto político de esta gestión. Lo que pasó durante la gestión delasotista fue que muchos dirigentes dejaron de ser militantes para convertirse en funcionarios, y entonces dejaron de percibir la realidad de la gente. Eso, por ejemplo, hizo que el PJ perdiera terreno en la Capital, que fue el lugar de la provincia más afectado por la crisis, pero desde el Gobierno no se dieron las respuestas que la gente esperaba.

–Por lo que expresó públicamente De la Sota, lo que no digiere es el tercer lugar del peronismo en las elecciones del 28 de junio.

–En el análisis político, consideramos que no hemos salido terceros. Suponiendo que De la Sota pensara que hemos perdido, la pregunta para hacerle a De la Sota es: qué hizo él para que no se pierda. Hay un dato de la realidad: en la ciudad de Río Cuarto, donde el candidato a intendente de De la Sota (Tin Sánchez) perdió por 20 puntos hace un año, nosotros ganamos por 15 puntos. Y ganamos con De la Sota tirando para atrás.

–¿Por qué cree que De la Sota planteó que él debía tomar el mando del PJ?

– Vamos a ser claros: el problema de De la Sota fue que no le daban bien las encuestas para competir contra Luis Juez en las elecciones pasadas. Encima, la nacionalización de las elecciones que planteó Kirchner lo sacó de la pelea, porque la disputa contra los Kirchner salió a darla el Gobierno provincial. Además, De la Sota se había tomado el año sabático, y la lógica política indica que después de un año sabático uno no puede venir a reclamar para sí el partido. De la Sota tiene una responsabilidad política, y yo no sé si sus dirigentes más cercanos le van a perdonar que no haya aparecido en la campaña.

–¿El proyecto político del peronismo se agota en 2011?

–El peronismo de Córdoba tiene, necesariamente, que tener una renovación dirigencial: De la Sota ya fue, Schiaretti no va a reformar la Constitución para ser reelecto ni va a ser candidato a intendente, así que ya está. Pero eso no quiere decir que el peronismo se agote. El peronismo tiene dirigentes e intendentes que hay ponerlos en la consideración pública. Pero eso no se puede hacer si la postura es "o soy yo o no es nadie", si se piensa sólo en uno. Eso hace De la Sota.

El bloque, cerca de la explosión

El miércoles último, tras una década de verticalismo absoluto, el bloque de Unión por Córdoba se quebró. Por diferentes motivos, los principales referentes del delasotismo no fueron a la sesión, la que era considerada por el Gobierno como "importantísima": se trataba la financiación internacional para la construcción de los gasoductos troncales, obra que permitirá –según los planes oficiales– llevar gas natural a 100 localidades del interior. Los seguidores del ex gobernador pretendieron enviar una "señal" de enojo por el "maltrato" que, dicen, sufren de parte de los funcionarios del Gobierno provincial, en particular del ministro de Gobierno, Carlos Caserio.

Alejandra Vigo evaluó la postura como "un error" y apuntó, con nombre y apellido, a los legisladores delasotistas: "No sé cómo van a hacer (Mirta) Valarolo, (Daniel) Passerini, (Carlos) Alesandri y los otros (legisladores) del interior para explicarle a sus vecinos que están en contra del gasoducto. Los gringos están esperando el gas natural desde hace años, es una obra que va a cambiar la historia. La gente no verá bien una actitud como ésa".

La definición de la primera dama cordobesa promete levantar polvareda en el bloque legislativo del PJ.

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