Alegría, euforia y el respeto de siempre en Montevideo

Con gran euforia, pero con tranquilidad, vivieron ayer los uruguayos la jornada electoral. Como cada vez que se llega a esta instancia, Montevideo vivió una fiesta, acorde a la larga y firme tradición cívica y democrática que tiene este país de sólo 3 millones de almas.
En un día con clima primaveral la gente salió a las calles, fiel a sus costumbres, con su infaltable mate y luciendo distintivos de su partido. La mayoría de los autos que ayer circularon por la capital también estuvieron identificados con banderas. No por repetidas y habituales deben obviarse escenas de vecinos de distinto signo partidario conversando y cambiando ideas con total tranquilidad o saludándose, con sonrisas, de auto a auto. La felicidad de poder elegir, por sexta vez consecutiva desde la salida de la dictadura, se reflejaba en los rostros de los montevideanos.

"Por primera vez me acompañó a votar mi hija, ella estaba tan contenta como yo", dijo a Clarín Daniela Bonino, antes de entrar a sufragar en un colegio del barrio del Prado. "Y por supuesto le pinté la cara de rojo, blanco y azul (colores que identifican al Frente Amplio)". Marcelo Ipar votó sobre las 17.30 en la escuela República Dominicana del barrio de Sayago y destacó la efervescencia y la muy buena concurrencia de la gente. "Mirá la hora que es y solo faltan votar treinta personas", señaló.

Los extranjeros, y en especial a los muchos argentinos que les tocó vivir esta jornada, se sorprendieron de cómo se viven los comicios en Uruguay. "La verdad es de destacar la corrección y el respeto con el que se manejan aquí los políticos y la muy buena convivencia que, más allá de banderas, se ve entre la gente", dijo a este diario Eduardo Donadío, quien cruzó el charco para tomarse unas breves vacaciones.

El carismático candidato del Frente Amplio José "Pepe" Mujica y el mismísimo presidente Tabaré Vázquez también le pusieron color, y humor, a la jornada. Mujica votó en el barrio del Cerro, ni bien abrieron las mesas, y mantuvo un gracioso y amable diálogo con otro veterano elector. El hombre cerró la charla con un "¿mirá que yo a vos no te voto, eh?", lo que provocó risas de todos los presente y también del candidato, que de allí se fue a trabajar la tierra en la chacra de las afueras de Montevideo, en donde vive. Tabaré también cerró su "operación sufragio" entre sonrisas. Cuando un periodista le preguntó si no se sentía raro de haber votado a otro candidato y no a sí mismo, como en 2004. El mandatario le salió con otra pregunta: "¿Y a usted quién le dijo que yo me voté a mí mismo?".

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