Alegre habría tenido un estrecho vínculo con cierto transportista

La concesión de los corredores viales y las unidades de transporte de pasajeros habrían evidenciado cierto favoritismo para un empresario en particular.
La concesión y explotación de líneas urbanas de transporte de pasajeros, durante la gestión de Julio Fernando Alegre, habría tenido a un empresario en particular como uno de sus principales beneficiarios, aparentemente por el vínculo que había establecido el ex jefe comunal con el titular de una firma.

Según habrían establecido los investigadores de la presunta defraudación a la comuna, se habrían producido supuestos "arreglos" por lo que se vieron favorecidos ciertos transportistas y no todos.

La presunta participación accionaria de Alegre en las empresas, a través de aparentes testaferros, habría sido una constante en este tipo de operaciones contractuales entre los concesionarios del servicio de transporte urbano y el Ejecutivo municipal.

Una de las personas que participó en el proceso de adjudicación recordó que "al no haber un pliego licitatorio había ´bajada de línea´; se decía, esta línea es para Juan, esta otra para Pedro. No había concurso ni forma de competir", admitió la fuente que pidió mantener el anonimato.

Sobre el particular, expresó que "no era cuestión de quién traía los mejores coches o las mejores prestaciones, sino quién tenía mejor espalda para llegar a una buena negociación" con los funcionarios municipales de turno.

En un primer momento, las líneas se dividieron en partes iguales entre los correntinos y un empresario santiagueño.

Los correntinos se integraron a diferentes sociedades, pero uno de ellos habría obtenido un arreglo especial con la comuna, porque se quedó con 30 unidades marca Mercedes Benz del fideicomiso, que tenían los mejores recorridos en ese momento.

"Compraron voluntades y es muy claro cómo fueron favorecidas ciertas empresas", reseñó uno de los empresarios que operaba en el sistema público de pasajeros capitalino."

"Ésa fue la condición que puso un empresario para venir a Santiago", según deslizó uno de los protagonistas de esta historia.

Si bien los foráneos arrancaron juntos en el negocio, luego cada uno obtuvo diferentes líneas. El interés sobre dos de ellas –que estaban en manos de la competencia- habría sido el detonante de una medida judicial que llevó a incautar todas las unidades de una de las empresas, hasta las que no pertenecían al fideicomiso.

Según trascendió, un empresario hizo una oferta económica a la contraria, pero como no la aceptaron, según el entrevistado, el municipio habría decidido rescindir el contrato de las líneas 112 y 114 por presunto incumplimiento.

Habían transcurrido 30 días desde que las negociaciones no habían llegado a buen término entre las partes, cuando habría tomado una decisiva intervención la municipalidad.

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