"Me alegra que por fin se le rinda justicia", dijo el ex embajador Blanca

El diplomático francés fue testigo de los principales acontecimientos del gobierno de Alfonsín
PARIS.- "Se me partió el corazón?" Antoine Blanca dejó de hablar en francés para expresar, en perfecto español, la tristeza que le provoca la "pérdida de ese hombre entrañable que era Raúl Alfonsín".

"En los últimos días estuve en contacto permanente con el Hospital Italiano", confesó.

"Estoy muy triste, pero también emocionado al ver que todo el mundo le rinde homenaje en su país. Un respeto que no siempre tuvo. Me alegra que, por fin, se le rinda justicia", dijo el diplomático, en diálogo con LA NACION en París.

Primer embajador francés en la Argentina después del retorno de la democracia, Blanca acompañó la presidencia de Alfonsín desde 1984 hasta 1988.

Desde ese puesto estratégico, ese fino diplomático, gran intelectual y empecinado progresista, hizo todo lo posible para ayudar al nuevo gobierno a sortear los miles de obstáculos que había heredado del período militar.

Para Antoine Blanca, evocar la acción de Alfonsín es hablar de "una tarea ciclópea para tratar de resolver una situación catastrófica y, sobre todo, heredada".

"Una deuda externa fabulosa, una moneda que prácticamente había desaparecido, una situación conflictiva con el vecino chileno, relaciones diplomáticas prácticamente rotas con el Reino Unido? Alfonsín heredó todo eso", enumera hoy, a la distancia.

"Sin contar con la herencia de la represión, que administró en una forma que inspira el respeto", agregó el embajador Blanca, que nació en Argelia, en 1936, tres años antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial.

-¿Usted comprendió la ley de punto final?

-Desde luego que sí. No sólo lo digo ahora, sino que la defendí en todas partes. En esa época, contrariamente a lo que decían sus detractores que continuaron criticándolo como si no hubiera juzgado a los generales, esa suerte de Nuremberg argentino fue un modelo para el mundo. Prácticamente todos lo ignoraron y aseguraron que, finalmente, no había hecho condenar a 3000 o 4000 oficiales subalternos. Pero, en aquella época, Alfonsín no tenía los medios para hacerlo.

Secretos en la historia

Desde su situación privilegiada, el embajador Blanca fue testigo directo de muchos de los episodios más secretos del gobierno de Raúl Alfonsín.

"Muchas cosas sucedieron en la embajada de Francia o en mi propia residencia en San Isidro", confesó.

"Por ejemplo, durante tres días tuve alojado al director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Michel Camdessus, que había venido secretamente a Buenos Aires a negociar porque nos habían prometido que el Fondo tenía una solución para ayudar a la Argentina, una cierta forma de borrar la deuda", reveló el intelectual y diplomático.

Pero los términos de aquella propuesta no respondieron a las expectativas del gobierno argentino.

"Camdessus no querrá reconocerlo, pero me había dado a entender otra cosa. Y Alfonsín siguió confrontado a una deuda que no podía pagar", dijo.

"Sin embargo, gracias a esa obstinación por el diálogo, fue el hombre capaz de consolidar la democracia de su país. Nunca dejó de negociar: con los peronistas, con la CGT, con las otras fuerzas políticas", precisó el diplomático, que fue embajador itinerante de su país por países de América latina.

"Además, abrió la Argentina al mundo, al resto de América latina, hizo respetar su país en el exterior por primera vez después de muchos años", señaló el embajador, que vivió en Africa hasta los 27 años.

Y al recordar la dimensión que alcanzó el presidente radical exclamó: "¡Hacía tanto tiempo que no había un dirigente de esa estatura en Argentina!"

Otro de los méritos que Blanca reconoce al recordado presidente fue su esfuerzo para "restablecer la moneda".

"Alfonsín creó el austral, aunque todos lo olvidaron", señala.

-Pero el austral fue un fracaso.

-Porque los empresarios y la CGT se pusieron de acuerdo para hacer fracasar el proyecto. Por esa razón fue víctima de un golpe de Estado económico.

Seguidor de la Argentina

A los 73 años, después de haber dedicado gran parte de su vida a una carrera diplomática que lo llevó como embajador a numerosos países de América latina y culminó como secretario general adjunto de Naciones Unidas durante la gestión del peruano Javier Pérez de Cuellar, Antoine Blanca sigue la actualidad argentina en forma cotidiana.

"Hace diez días, Alfonsín publicó un comunicado llamando a las fuerzas políticas y económicas a dialogar porque la situación del país era grave. ¿Se da cuenta? Enfermo como estaba, seguía pensando en su país como un verdadero patriota ¡y Dios sabe si la Argentina necesita patriotas!", concluyó el intelectual progresista, que todavía sigue atentamente los pasos que da la Argentina.

El embajador

ANTOINE BLANCA

Ex embajador de Francia

* Profesión: diplomático

* Edad: 74 años

* Nacionalidad: francés

* Embajador en la Argentina entre 1984 y 1988, acompañó la presidencia de Raúl Alfonsín en el retorno del país a la democracia. Ayudó al gobierno a negociar la deuda externa con el FMI.

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